FOTOS MANOLO GUALLART
JOSÉ,
EL JUSTO
Sacerdote-periodista
Querido cofrade:
José,
el padre adoptivo de Jesús, es uno de los personajes más enigmáticos del
evangelio. Sabemos muy poco sobre él y sin embargo podemos reconocer los rasgos
de su persona en Jesús.
El
evangelio nos dice que pertenecía al linaje de David y que estaba comprometido
con María, y antes de que se fueran a vivir juntos, se enteró de que estaba
embarazada.
No
sabemos lo que sucedió entre María y José luego del anuncio del ángel, pero sí
nos dice que «era un hombre justo» y que a causa del embarazo de su prometida
había tomado la decisión de «abandonarla en secreto».
El
amor que sentía por María era profundo y verdadero, y no le habría costado
perdonarla y aceptarla, pero ¿podía dar a la estirpe de David un hijo
ilegítimo? Siendo un hombre justo y piadoso ¿quebrantaría la ley que mandaba
denunciar a quienes cometían adulterio? ¿Se arriesgaría a violar la ley y
atraer con ello el castigo de Dios sobre su casa?
José
actúo con amor y sabiduría, dos cualidades que necesitamos practicar con mayor
dedicación en estos tiempos revueltos.
Muchas
veces enjuiciamos a los demás de una manera desbocada. Sin ningún deseo de
corroborar la información que transmitimos a los demás, nos hacemos eco de
cualquier tipo de comentarios. Hemos desarrollado una capacidad increíble de
vivir en nuestras fantasías y mundos ilusorios, dando por sentado la versión
que nuestra imaginación construye sin importarnos si verdaderamente coincide
con la realidad.
En
lugar de buscar aclarar cualquier información o percepción que tenemos de los
demás, comenzamos a dialogar con nosotros mismos entablando verdaderas guerras
interiores.
Resulta
sorprendente la cantidad de gente que va por la calle hablando sola. ¡Vaya a
saber con quién está conversando, discutiendo, peleando! Va por el mundo
escuchándose sólo a sí mismo, y por supuesto, constituyéndose en juez y
verdugos de todos los demás que no tienen posibilidad de defenderse. Para quién
habla solamente con su propio parecer sobre los demás, no existe gente
inocente. Todos serán condenados.
Pero
la realidad de José fue muy distinta. El obró con amor y sabiduría. Él tenía la
ley a su favor. Pero si sólo hubiera sido justo, si únicamente le hubiera
interesado el cumplimiento de la ley tendría que haber entregado a su mujer
encinta a la muerte. Pero a José no le interesaba ser solamente justo ante la
ley, sino que amaba a María y quería obrar de tal manera que entendiera que en
la decisión que tomaría seguía intacto su amor por ella. Y por eso había
decidido abandonarla en secreto.
Para
José, ser justo significaba buscar el bien y la salvación de la otra persona, y
no su condena. Ser justo a los ojos de Dios no significa ir apuntando con el
dedo el delito y el error a todo el mundo, sino buscar el bien de la persona. Y
éste es el rasgo más bello que encontramos en Jesús. José le enseño a Jesús a
interpretar las leyes de Dios con misericordia.
¿Cuándo
creyó oportuno, Dios, «irrumpir» en la vida de José? Si leemos entre líneas el
texto de Mateo, podremos darnos cuenta que cuando decidió «abandonar en
secreto» a María. ¿Por qué? Por que detrás del “abandono” no había más que la
muestra infinita de su amor. José había decidido cargar con las consecuencias
del abandono antes que manchar la imagen de María. Tomó la decisión de arruinar
su imagen de «piadoso y justo» antes que arrastrar a María la muerte.
Nosotros, por el contrario, elegimos arruinar la imagen de los demás para parecer
ante los otros como verdaderos cristianos, hombres y mujeres justos y piadosos,
sin tomarnos el trabajo de corroborar si lo que se dice de los demás es verdad
o no.
Mateo
subraya que cuando José había decidido abandonar en secreto a María «el ángel
del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José no temas aceptar a María
como tu esposa».
Sin
lugar a dudas que José era el hombre que acompañaría a María en la crianza del
Hijo de Dios. Un hombre con amor y respeto por la dignidad de los demás era la
persona indicada para educar a Jesús.
Cordialmente,
Antonio
DÍAZ TORTAJADA



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