
FCM.-Los semanasanteros, ya estamos ahí y nuestros sentimientos salen al exterior,
aunque el que suscribe suele compartirlos con vosotros, muchos días del
año.Al igual que Diaz Tortajada, fue profundo en su sermón de la Eucaristia del Miércoles de ceniza en el Grao y nos invitó durante la Cuaresma, a ser consecuentes en el camino de la fe.
Ya
os he contado algunas veces, que ni soy fotógrafo, ni me apetece serlo,
únicamente de vez en cuando tiro fotos aunque sea con el movil, y en Semana Santa muchas,con mi cámara y por
la noche, aunque salgan oscuras y desenfocadas, me gusta expresar lo que he
visto.Rafa Montesinos ya se encarga de
hacer buenas fotos.
Ya
estamos en Cuaresma, y estuvimos con la Banda
Virgen de los Dolores en su primera tamborada del pasado Miércoles de ceniza.

vimos que Paco Masiá daba la alternativa y buenos consejos a Juan Antonio Picaza que es el nuevo DELEGADO DE FIESTAS.
Allí en el bello templo de Santa María del Mar nos exhortaba a vivir la Cuaresma
y nos impusieron la ceniza a los que nos acercamos, que fuimos muchos, al igual que en el resto de parroquias.
Allí estaba Rafa, viendo como se preparaban los tambores para iniciar el recorrido desde el punto de inicio en el Cañamelar

Manolo esperaba, que fueran las 20 horas, como siempre, y anunciar con la tamborada, que la Cuaresma ya está aquí, y que la fiesta grande de la Valencia Marinera está cada vez más cerca, 40 días faltaban para Domingo de Ramos.
Y pusieron rumbo al Grao,
mientras la Coral de la Parroquia la amenizaba musicalmente con sumo esmero
Ellos que
durante todo el año sienten el rugir de las olas de nuestro mediterráneo
en sus ensayos en la playa, con frio o con calor, los noté felices,
pues sabían que el trabajo del año, vuelve a salir a las calles con la
llegada de la primavera, en nuestras procesiones.

Y
tras recorrer con ellos el Grao, Rafa y el que suscribe, volvimos al punto de partida, y
en la Casa Museo tras el paso por la calle del Rosario, los tambores
dejaron de sonar,
No nos olvidemos, nunca que ese
niño que todos llevamos dentro, necesita bien poco para alcanzar la
sonrisa y la felicidad, pues no se centra en la sociedad consumista y
competitiva en la que vivimos cuando nos convertimos en adultos. Los
semanasanteros tenemos necesidad de sentir los tambores y marcar el
paso, bien ordinario o de desfile, o lento de procesión, y eso nos hace felices en estas fechas, cuando nuestra fiesta está cercana.



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