jueves, 19 de diciembre de 2013

LA TRONERA DE MANUEL ANDRÉS FERREIRA:EL ÚNICO GORDO QUE TE QUITA UN PESO DE ENCIMA

Un grande del periodismo festivo en nuestra ciudad, santo y seña de LAS PROVINCIAS de su época, como es mi amigo MANUEL ANDRES FERREIRA, continua con LA TRONERA  en EOS.
 El único gordo que te quita un peso de encima
Valencia vuelve a encarar el sorteo de Navidad con la misma ilusión de siempre y esperanzados en que la suerte se asome a sus hogares como ya ha sucedido en 18 ocasiones y en 34 en la Comunidad, según las estadísticas  de la Lotería Nacional, como es el caso de que los valencianos prefieren las terminaciones impares como el 3, 7 y 9. Para manías y gustos los colores.
Será, como siempre el 22 de diciembre cuando los niños del colegio de San Ildefonso canten el sorteo y cuando los miles de valencianos que se juegan sus cuartos en la lotería más importante del mundo en el reparto de premios, este año el décimo del gordo se pagará a 400.000 eurakos, se peguen a la radio y televisión a la espera de la gran noticia. La ilusión de cambiar de vida empuja a muchos a aferrarse a la suerte que siempre es caprichosa.
La lotería de Navidad hace tiempo que ha comenzado a venderse y en este tipo de compra la crisis ni se nota. Solo hay que acercarse a las ventanillas de las administraciones de Loterías y comprobar las colas de gente para adquirir los décimos.
El mundo fallero no permanece ajeno. Al margen de las administraciones de lotería, Valencia cuenta con cerca de 400 puntos más de venta de lotería a través de las comisiones que llegado el sorteo de Navidad aumentan su venta. A esta parcela fallera llegan también los supersticiosos en busca de las terminaciones.
Todos se esfuerzan por ver si hay suerte aunque hay que aplicar ese refrán que dice: “El que juega por necesidad, pierde por obligación”. La compra del décimo o papeleta de lotería está rodeada de todo tipo curiosidades. Unos buscan la fecha de nacimiento, el día de un acontecimiento especial o incluso el número que alguien le ha soplado en sueños. Todo vale para ilusionarse.
Para aquellos que no lo sepan la Lotería Nacional nació en España durante la guerra de la Independencia como un medio para aumentar los ingresos del erario público sin presionar a los contribuyentes. La idea la tuvo el ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal, según aparece documentado en los anales históricos de Loterías y Apuestas del Estado.

El primer sorteo se celebró el 4 de marzo de 1812. La lotería al principio estuvo circunscrita a Cádiz y San Fernando, más tarde saltó a Ceuta, y según iban retirándose los ejércitos napoleónicos se extendía su venta, primero al resto de Andalucía y después por toda España.
 En el año 1892 aparece por primera vez la denominación de Sorteo de Navidad en la publicidad de los premios y se celebró el 23 de diciembre.
Desde esa fecha se ha venido celebrando de forma ininterrumpida ni siquiera durante la Guerra Civil la paró. Entre estos años, del 1936 al 1939, los sorteos se dividieron por bandos. Prueba ineludible de que también entonces la ilusión primaba por encima de las calamidades.

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