Un
grande del periodismo festivo en nuestra ciudad, santo y seña de LAS PROVINCIAS
de su época, como es mi amigo MANUEL ANDRES FERREIRA, continua con LA TRONERA en EOS.

En Navidad ¿el mal se toma vacaciones?
Durante
estos días centenares de ciberfelicitaciones nos llegan a todos con deseos de
felicidad, se acabó el procedimiento epistolar aunque un reducido sector de la
sociedad aún lo mantiene y tienes su encanto. Lo esencial no es el
procedimiento, en esa ofensiva de bondad navideña, lo esencial es la intención.
Y la intención es siempre buena por lo menos así lo pienso.
Por
todo ello pienso que en Navidad el mal se toma vacaciones. ¡Ha trabajado tanto
durante el año! Ahora le queda libre el campo al espíritu bueno, y por eso
todas las sonrisas siembran alegrías y todos los mensajes respiran paz. Todo es
un ensayo general de bondad.
Y
esta tregua navideña suele respetarla todo el mundo. Y las pequeñas guerras,
las pequeñas querellas privadas o familiares se suspenden también “hasta
después de las fiestas”.
Lamentablemente
sabemos que la ofensiva general de bondad no tiene un aire resuelto, de
definitivo, de cruzada. Sabemos y sentimos que volveremos a las andadas, aunque
en estos días parezca imprudente recordarlo. Pero eso no quita que el oasis
navideño y la tregua de Dios no sea ya una especie de milagro que organizamos
cada año cuando el calendario nos recuerda que ha llegado la hora.
Y
entonces podemos comprobar que todavía podemos ser buenos, que todo el mundo
puede serlo todavía. Pensándolo mejor, uno diría incluso que eso de saber que
la atmósfera de cordialidad se irá disolviendo después de fiestas, que la
temperatura de benevolencia colectiva irá cayendo poco a poco, que seguiremos
siendo los mismos de siempre, aunque estos días parezcamos mejores, no es al fin
de cuentas ningún mal, porque nos libra de caer en la trampa de una engañosa
ilusión de suficiencia. La Navidad es lo que tiene que, en ocasiones, se toma
vacaciones.




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