miércoles, 19 de junio de 2013

ANTONIO DIAZ TORTAJADA COMPARTIÓ LA EUCARISTIA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR EL 40 ANIVERSARIO DE SU ORDENACIÓN SACERDOTAL, CON TODA LA COMUNIDAD PARROQUIAL DEL GRAO Y SUS MÚLTIPLES AMISTADES

 FOTOS MARI CARMEN SERRA


José Ángel Crespo Flor / Cañamelar - Valencia).- Santa Maria del Mar, la 'Catedral' del Grao como gustaba decir al obispo Rafal Sanus, lució sus mejores galas para albergar la Misa de Acción de Gracias por el 40 aniversario de la ordenación sacerdotal de su parroco Antonio Diaz Tortajada.
El lleno de la Iglesia vino a corroborar lo que ya aventurábamos e intuíamos: el afecto que se le tiene a Antonio rebasa los limites parroquiales de Santa Maria del Mar para llegar a todo el Marítimo pues había representantes de Los Angeles, del Rosario, una representación de las Hermanas de san Pablo y hasta el párroco San Vicente Ferrer y de la Buena Guia, Amado Francisco Pau Magaña se dio cita, cuando terminó sus deberes parroquiales, para felicitar a Antonio (que fue quien lo presentó a la Comunidad parroquial de san Vicente cuando tomó posesión y Antonio era el párroco de los Angeles y el arcipreste de san Pio X), y estar un rato con él en uno de sus días más emotivos.

 
 La verdad es que la Misa salió redonda. No faltó nada incluso se leyó una carta del arzobispo Carlos Osoro felicitándo a Antonio en el 40 aniversario de su ordenación sacerdotal ¡todo un detallazo!.
La homilia de Olbier, sacerdote cubano adscrito al Grao, salió de su corazón no de sus riñoñes -tal y como quería Antonio- y sirvió para que todos nos diesemos cuenta de la suerte que tenemos los cristianos de tener unos sacerdotes que siempre están dispuestos a sacrificarse en lo personal para atender las necesidades de la Comunidad a la que son designados por el obispo respectivo.
Antonio, que estuvo en todo momento arropado por su familia, celebró con una replica del san Cáliz, recuerdo de sus Bodas de Plata sacerdotales y la parroquia quiso inmortalizar este aniversario regalándole un alba y una casulla, algo que agradeció Antonio que nada sabía de tales obsequios.
 Antonio en su breve alocución no quiso olvidarse de nadie, ni de sus padres, a los que les profesa un gran cariño y estima, ni de sus hermanos, ni de sus sobrinos ni, por supuesto de Mons. Jose María Garcia - Lahiguera que fue quien le ungió las manos en ese memorable, para el, 9 de junio de 1973, ni de D. Miguel Roca, Agustín Garcia- Gasco o Carlos Osoro, arzobispos de Valencia con los que, a los largo de estos 40 años de ministerio sacerdotal, ha trabajado.
Lo dicho, toda una gran fiesta visto lo cual puedo decir que El Grao tiene mucha suerte, como antes lo tuvo El Cabañal y antes las parroquias de Nuestra Señora del Pilar (Valencia) y San Maximiliano Maria Kolbe de Benimaclet de haber conocido a un sacerdote de las capacidades de ANTONIO DIAZ TORTAJADA, un sacerdote ¡CON MAYUSCULAS!.
Ahora les dejo con las fotos de Mari Carmen Serra aquí en EOS, pues como suele decir mi amigo Paco Celdrán en este blog, una imagen vale más que mil palabras.





























 
 




 









 

 

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