jueves, 10 de enero de 2013

EL VESTA: EL RESPETO A LA OPINIÓN SEMANASANTERA AJENA ES LA CONDICIÓN NECESARIA DEL DIÁLOGO AUTÉNTICO Y POR TANTO DE LA TOLERANCIA

FOTOS EOS 
FCM.- La opinión semanasantera de mi amigo Mariano Pascual es:”Si se pretende trabajar por y para la SSM, se deben aparcar las opiniones personales para unificar, consensuar y, principalmente, dirigir nuestra fiesta. Si es así, felicidades por la decisión”.

La opinión semanasantera de de mi amigo Vicente Molina de la Flor es: "Se que en este nuevo ejercicio habrán elecciones y que se presente el Sr. Carles a Presidente de Junta Mayor, no me gusta su forma de dirigir su cofradia...,

La opinión semanasantera de mi amigo Juan Huelamo es: "A Vicente Molina lo aprecio y lo respeto, pero que sepan todos que no voy en ninguna lista con ese señor. Y pon también que Paco Carles, es mi amigo, y si tuviera que ir en alguna lista, llegado el momento iría en la de Paco Carles".

La opinión semanasantera de mi amigo Pepe Amores (hijo) es: “... no conozco en profundidad ni a Paco Carles ni a Vicente Molina (padre) y me parece muy bien que se presenten ambos a Presidentes de Junta Mayor. Aunque si Begoña quisiera presentarse otros 3 años más contaría con todo mi apoyo. Espero ansioso el próximo coloquio de EOS para desarollar estos temas”

La opinión semanasantera de mi amigo Enrique Juan Gil es: “ Menos mal que no le gusta a este señor la forma de dirigir la cofradia del Sr. Carles...... Señores pues ahi esta el resultado: si no me equivoco la Hermandad del Santisimo Ecce Homo del Cabanyal es hoy por hoy la cofradia mas numerosa de la Semana Santa Marinera compuesta por casi 400 cofrades QUE PAGAN..."·

Y en EOS desde junio de 2005 que realizamos nuestro primer coloquio y hemos hecho unos cuantos, aqui hay algunas fotos de los mismos, todos se expresan libremente y respetando la opinión semanasantera de cada cual sea cual sea, pues ni hay actas, ni decisiones
SIMPLEMENTE OPINIONES y al terminar todos tan amigos.

 Pues bien, como decía el otro día Juanito en nuestro coloquio, mientras él, el que suscribe, y Manolo nos haga felices cenar juntos y expresar nuestra opinión en un coloquio semanasantero  seguiremos viendo la botella medio llena seamos pocos o muchos.
 Y los que nos queráis acompañar en el frío o en calor, ya sabéis que son en el Perdón 4 veces al año y que en este BLOG os informamos de lo que nos hace felices y que seguimos queriendo como es NUESTRA Semana Santa Marinera de VALENCIA, pero desde nuestra libertad no estamos dispuestos a que nadie nos censure y nos diga esto lo pones y esto lo quitas pues simplemente hay noticias u opiniones, pues ni vendemos nada, ni publicamos anuncios para conseguir publicidad, como dijo Pollastrot en lengua vernácula: “ a qui no li agrade que no s'asome al balco d'EOS”. 
 Y ahora una reflexión en voz alta
 Como dice el letrado Óscar Fernández Espinosa de los Monteros :"Se ha comentado que la regla de oro consiste en respetar la opinión ajena, no meterse con los demás; o, expresado de otro modo: “la democracia en las propias creencias”.
 Respetar a los demás, ciertamente resulta de suma importancia, es un buen principio ¿quién no lo desea respecto a sus opiniones? Es lo mínimo que se puede pedir, pero tenerlo como una regla de oro, resulta pobre. 
 Una verdadera regla de oro, es la formulada por Confucio (551-479) “No hagas con los demás lo que no quieras que hagan contigo” (Anales de Confucio, XV, 23);


 mejor aún lo dejó expresado Jesucristo: “tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser de ellos tratados” (Lc 6, 31).
 Estas dos son las más conocidas como reglas de oro. ¿Por qué? Evidentemente por su contenido y extensión, sin embargo, ¿sería aceptable incluir como regla de oro el respeto a la opinión ajena? 
 Por un lado, es evidente que hay que respetar la opinión ajena, ¿quién no está dispuesto a defender el respeto por las ideas? En las propias ideas de alguna manera está involucrada la persona, pues se trata de algo muy propio, que se hace suyo: la propia opinión.
 Las cosas son de determinada manera. Si digo que esto es de tal y cual modo no lo digo por capricho. Si una declaración es verdadera, su contradictoria no puede serlo. Y entonces rechazar su contradictoria no es sólo mi derecho, sino también mi deber. Por otra parte, el conocimiento de la verdad presupone la libertad. Esta libertad es un hecho que surge de que la razón es llamada por el contenido de verdad y movida por el deber, pero de ninguna manera violentada por dicho contenido de verdad. Es aquí en donde surge la tolerancia.
 Respecto del conocimiento que el otro tenga, estoy obligado a tener respeto. Puesto que alguien ha encontrado la verdad o cree haberla encontrado. Aun cuando considere falsa su convicción, no podría afrontarla ni con violencia exterior ni con coacción psicológica, sino únicamente salir al encuentro de la verdad en el terreno mismo en el que surge la convicción: en el de la confrontación con el ser, que es en donde se prueba si algo es de tal manera o de tal otra. El deber de respetar la convicción ganada por el otro no significa sólo que -si somos de distinta opinión- yo debo evitar la violencia, sino que debo, con mi comportamiento, dar al otro ser humano espacio para que él pueda llegar a la verdad en la forma correcta
 Se respeta absolutamente a la persona que emite la opinión, que expresa su idea, pero en ésta cabe el diálogo amigable, el razonamiento distinto, hasta la moderada discusión.
 El respeto es imprescindible para el diálogo, sin embargo, ¿qué se entiende por respeto? Porque actualmente se invoca el respeto a las propias ideas, pero ese respeto lleva un significado raro, tiene la connotación de acatamiento, de renuncia a las propias convicciones. Esto es, se pide respeto para que se permita la opción planteada. Es un “respétame” que significa, “no impidas que las cosas sean como yo las quiero”. 
 En la práctica las opiniones expresan ideas, las ideas manifiestan una forma de ver la realidad, y esa forma de ver la realidad puede ser distinta entre unas personas y otras, de hecho es algo muy común; pero también puede estar o no en conformidad con la verdad y la verdad lo está con el bien.El respeto siempre se debe guardar. Todos tenemos derecho a que se nos respete nuestra persona y nuestras ideas, pero éste no implica la necesidad de ceder en las propias. 
 No se debe confundir respeto y tolerancia. La expresión de opiniones no es objeto de tolerancia, es un verdadero derecho, ¿por qué? Por nuestras propias limitaciones cognoscitivas; por la naturaleza social de la persona; por la riqueza y complejidad de la verdad en sus distintos aspectos; por la complicación de las ideas y la forma de expresarse. Se debe por tanto respetar aunque nos parezca equivocada e incluso perniciosa, y dicho respeto se manifiesta en el modo de tratar a la persona, no descalificándola. El respeto a la opinión ajena, en nuestro caso semanasantera. es la condición necesaria del diálogo auténtico y por tanto de la tolerancia.
 Las ideas se pueden compartir o no. Se puede discutir acerca de ellas y, por supuesto, no estar de acuerdo. Pero un primer paso es respetarlas y escucharlas, tratando de entenderlas.Por otra parte, no hay una única solución para las cuestiones temporales, por eso también se han de respetar las posturas de los demás.
 Cuando se tolera no se está de acuerdo con la idea contraria, se respeta, como debe ser, y hasta se permite, porque en ese determinado caso, de no hacerlo así, se prevé un mal mayor o que deje de producirse un bien mejor. 
 Es, pues, conveniente abogar porque se respeten siempre las ideas sin que se por ello deban de imponerse, sino conducirse por la linea del diálogo razonado.
 Y continuar con las reglas de oro reconocidas que van mucho más allá del respeto a las propias ideas, pues se basan en algo más valioso que ha de ser custodiado, la persona: “No hagas con los demás lo que no quieras que hagan contigo” (Anales de Confucio, XV, 23); Jesucristo: “tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser de ellos tratados”. 
 Pero ¿qué sucede con los intolerantes? Muestran la falta de respeto por las ideas de los demás, y, peor aún, por su persona. Acuden a la ridiculización de la postura contraria, exageraciones grotescas y toda clase de argumentos contra el otro. Crean un ambiente de miedo “al qué dirán”, pero definitivamente si de algo carecen es del más elemental respeto a la opinión ajena. 
 La palabra en forma de gritos bloquean el proceso de comunicación. Son ruidos que obstruyen el mensaje; entre ellos están los estereotipos, los prejuicios y las malas interpretaciones.
Hay personas que no toleran que los demás piensen de distinta manera que ellos. Existe el gusto de presumir de tolerante, pero lo que es claro es que no todo el mundo lo es. Hace falta una gran convicción del respeto que se debe tener de unos por otros. 
 Y la intolerancia ha cubierto de sangre la tierra y sigue causando víctimas allí donde pensar de modo diverso al oficial o al de la mayoría es censurado de modo violento.
 En realidad existe una distinción que hace posible el respeto y a la vez la disensión, se trata de aprender a distinguir entre la persona y su pensamiento. 
 Es la Iglesia quien ha enseñado la diferencia entre el error y el errante. Ya San Agustín dejó una regla al respecto, con el famoso diligite homines, interficite errores (ama al que yerra, aniquila los errores), que dicho de otro modo sería: El error no tiene derechos, sino el errante, y no en cuanto errante, sino en cuanto persona. O si se quiere ver con un ejemplo del Evangelio, cuando Jesucristo perdona a la mujer encontrada en flagrante delito de adulterio, le dice “yo tampoco te condeno, vete y no peques más”; en cambio no le dice: no te preocupes, regrésate y continúa con tu idea.


 Ahora bien, el trabajo en comunicación muchas veces exige comentar, positiva o negativamente, las actuaciones y posturas de los demás, incluso en materias opinables. En ese caso, es necesario esmerarse en la prudencia y la justicia al juzgar.
 Y en cualquier caso, se ha de defender la verdad, sin herir. La fe en la verdad es lo que disuade de imponerla por la fuerza. La verdad se impone por sí misma. El fundamentalismo no es cristiano porque no es humano. 
El cristiano no debe ceder en la doctrina de fe, puesto que no es suya, pero ha de comprender a todos sabiendo distinguir entre el error, que siempre deber ser rechazado, y la persona que yerra". 
 Así que QUERIDOS TODOS, lo primero LA AMISTAD que nos lleve al respeto y la educación  y como dijo Jose Ombuena en el último Sopar de la Creu Marinera el 22-3-2012:" Eixe sentit de l'amistat es el que es respira en EOS, diferents germandats, diferents ideologies, diferents pareixers, però amb una cosa en comu, el respecte i l'educacio front a les opìnions dels que no pensem com tu…

Un fuerte abrazo A TODOS y especialmente a mis amigos Vicente Molina y Paco Carles, y los que querais el 31 de enero tenemos un nuevo coloquio en el Perdón bajo el título: "EL RESPETO A LA OPINIÓN SEMANASANTERA AJENA ES LA CONDICIÓN NECESARIA DEL DIÁLOGO AUTÉNTICO Y POR TANTO DE LA TOLERANCIA".

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