Y si había un hombre feliz ese era Jesús Tortajada, impulsor de la idea, que ya ofreció hace 20 años en el Cañamelar y se desestimó.
Desde Moncada vinieron los tamborileros de Hellín con sus característicos toques de tambor
que resonaban en la plaza de los Angeles y después por el recorrido de la procesión dando inicio a la misma.
Otro emanorado del tambor, Enrique Salazar, presidente de la Junta del Cañamelar, e impulsor de la tamborada posterior a la retreta que ha llegado a su tercera edición en el Rosario tampoco faltó.
Todo un espectáculo del tambor.Jesús los felicitó efusivamente.
Los capos de la Parroquial estaban felices
Incluso él párroco y demás capos de la misma.



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