Hoy es NAVIDAD y con la brillante pluma del sacerdote y periodista que durante todo el año colabora en este vuestro BLOG semanasantero y de las fiestas y su CARTA DE NAVIDAD os deseamos a todos FELICIDAD, PAZ Y AMOR A JESUCRISTO.Un fuerte abrazo
Juan Huelamo y Juanfran Celdrán
Nuestros mejores deseos
a los que esperan,
a los que desesperan.
a los que buscan,
a los que ya no buscan.
a los que saben caminar,
a los que ya se cansaron de caminar.
a los que aman,
a los que estropean cada día el amor,
a los que confían,
a los que desconfían.
a los buenos,
a los malos.
a los que siembran cizaña
a los que quieren arrancar la cizaña deprisa.
a los que tienen miedo y se encierran en el ayer.
a los que son incapaces de abrirse a lo nuevo.
a los que están llenos de miedo y no quieren vivir
a los que están llenos de vida y la estropean.
a… todos los hombres y mujeres nuestra felicitación)
a los que esperan,
a los que desesperan.
a los que buscan,
a los que ya no buscan.
a los que saben caminar,
a los que ya se cansaron de caminar.
a los que aman,
a los que estropean cada día el amor,
a los que confían,
a los que desconfían.
a los buenos,
a los malos.
a los que siembran cizaña
a los que quieren arrancar la cizaña deprisa.
a los que tienen miedo y se encierran en el ayer.
a los que son incapaces de abrirse a lo nuevo.
a los que están llenos de miedo y no quieren vivir
a los que están llenos de vida y la estropean.
a… todos los hombres y mujeres nuestra felicitación)
¡FELIZ NAVIDAD!
Por Antonio DÍAZ TORTAJADA
Sacerdote-Periodista
Querido cofrade:
Qué significativas y agradables son para los cristianos estas palabras: ¡Feliz Navidad!
Para nosotros, el nacimiento de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, supone el inicio de una etapa nueva en la historia de la humanidad. Una etapa en la que ya puede privar el amor sobre la discordia y el perdón sobre el rencor. Una etapa en que, sabiéndonos hermanos unos de otros por obra del Hijo de Dios hecho Hombre, podemos y debemos reconocer la fraternidad universal que nos une desde el origen, y que nos llama a la acogida mutua por encima de todo olvido y marginación.
La Navidad nos recuerda que Dios ha entrado en la historia y nos ha llamado a construir el hombre nuevo, y a renovar el mundo con la ayuda del Señor.
El Nacimiento de Jesucristo nos enseña hasta qué punto ama Dios al hombre, y cuánto desea imbuirnos del estilo de su amor.
La Navidad inaugura la mejor escuela de amor, de entrega y de servicio entre nosotros. Siguiendo a Jesucristo podemos desterrar el odio, la guerra, el terrorismo, cualquier forma de violencia y las injustas desigualdades entre las personas y entre los pueblos.
El Niño Dios, que no encontró posada en donde nacer, viene a darnos la preciosa lección de la esencial igualdad entre las personas, desde el primer instante de su concepción hasta su muerte natural, sin distinción de sexo, raza, edad, salud, estado y capacidades personales. Dios nos ha creado a todos y ha entregado su vida por la salvación de todos.
El nacimiento de Jesús en el Portal de Belén, y su muerte en el patíbulo de la cruz, han hecho que la humanidad pueda ser una gran familia junto a Dios Padre que nos quiere a todos con amor infinito, y nos ha señalado la gloria junto a Él como la herencia para los que le aman. La Navidad nos habla de sencillez y de entrega personal y gratuita en favor de los más necesitados, cualquiera que sea su carencia material o espiritual. Y esta llamada tiene especial relieve en los tiempos de crisis económica y de trabajo que estamos viviendo. Esta celebración navideña nos compromete, pues, muy directamente, exigiéndonos gestos concretos de caridad que se manifiestan en el desprendimiento generoso a favor de los más desprotegidos.
Jesús viene al mundo que él nos regaló, para enseñarnos a valorar y a buscar la Vida que no acaba; la Vida que trasciende y supera todo cuanto en esta tierra podamos imaginar y desear; la Vida que Él nos trae como participación de su misma Vida.
La Navidad es la puerta por la que la humanidad entera puede acceder a la más profunda transformación de las personas y de la sociedad. Por eso nos convoca a la reflexión acerca de cual es nuestro lugar de apostolado y de colaboración activa en la transformación del mundo.
Sin embargo, a pesar de que han transcurrido 2000 años desde que se inició esta nueva y definitiva etapa, siguen abundando en el mundo trágicas muestras del pecado que producen los más graves problemas y contradicciones con que podemos encontrarnos. La explicación es muy sencilla: Dios nos ha creado por amor; y, desde su amor infinito no puede negar la libertad a quienes ha creado a su imagen y semejanza. La forma como utilizamos la libertad, vence al mal o le da curso entre nosotros. Por eso la Navidad nos urge a revisar el uso que hacemos del inmenso don de Dios que es la libertad, y del respeto que tenemos con la libertad ajena.
La Navidad nos convoca a disfrutar y aprender en la cercanía de Dios. Él es para nosotros la fuente de todo bien y el auxilio en todas las debilidades. Por eso la Navidad nos recuerda la necesidad que tenemos de acercarnos al Señor escuchando su palabra, dialogando con Él en la oración y participando en los santos Sacramentos.
Querido cofrade: Al ofrecerte esta reflexión como felicitación navideña, te deseo que alcances y disfrutes cuantos dones y posibilidades nos ha traído el Señor desde que vino a compartir con nosotros nuestra misma humanidad, y a entregar su vida para la salvación del mundo.
Te recuerdo especialmente las palabras del Señor: "Sin mí no podéis hacer nada". Y te invito a poner en el Hijo de Dios hecho hombre el centro de tu vida. Sólo de este modo la Navidad será, verdaderamente, un impulso hacia la renovación universal.
A todos, cristianos o no, deseo con esta felicitación, --transmitida a tu persona-- que vean realizadas sus buenas ilusiones, y que encuentren en sus más allegados y en quienes tienen la misión de velar por el desarrollo y el orden social, toda la ayuda necesaria para vivir de acuerdo con su dignidad personal inalienable.
Te invito a renovar la ilusión y la esperanza en la progresiva superación de las actitudes y comportamientos contrarios a la verdad, a la honestidad, a la justicia, al amor, y a la paz. Éstos son los integrantes imprescindibles para lograr el mundo mejor que todos deseamos
Cordialmente,
Antonio



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