viernes, 18 de febrero de 2011

ENCUENTRO Y OPINIÓN:MIGUEL SANZ FERRER

Hoy en ENCUENTRO Y OPINIÓN traigo a mi amigo Miguel Sanz Ferrer, con el que siempre he discrepado de muchas cosas, pero nos apreciamos mutuamente y tenemos una gran amistad.Dicho esto ni el sabe, que pretendo darle una sorpresa, y a lo mejor ni recuerda que en 2005, le solicité un escrito para un proyecto que llevaba yo entre manos, y que de momento he desechado.Y me ha parecido oportuno que este escrito vea la luz, tal cual el lo escribió ya digo en abril de 2005.Y como quiera que este humilde blog es punto de encuentro y opinión semanasantera, con todo el cariño Miguel, cuando lo veas, que lo verás, pues eres fiel seguidor de nuestro EOS.

VA POR TI, que decimos los taurinos.


PASAN LOS AÑOS, LOS SENTIMIENTOS NO.

Voy a empezar por decir que la memoria no es si mi principal virtud, si tengo alguna, por eso puedo cometer algún error en cuanto a fechas y la vez alguna omisión.
Dicho esto, comenzare por decir que siendo pequeño y con la explicación de mi padre que llevaba el estandarte en la Santa Faz de que no habían trajes pequeños para mí, año tras año y con el mismo argumento me quedaba sin procesionar con la desilusión propia de un niño.
Llegamos al año 1958, a mi madre le dan un traje para mí de la Hdad. del Cristo del Buen Acierto, en ese mismo ejercicio se produce mi primera salida en Semana Santa.
Pasado ese ejercicio, un buen día se presenta el presidente del la Hdad. Don Luis Sorolla en mi casa preguntándole a mi madre de quien era aquel traje. Tras la explicación – y por motivos que todos entenderéis, omito el nombre de la persona que nos lo dio – nos comenta que el traje está sin pagar, la respuesta de mi madre es que no está en disposición económica de hacer frente a ese gasto rogándole que pase por casa dentro de unos días, lo prepararía todo y se lo devolvería.
Han pasado cerca de 50 años y aún recuerdo aquella escena como si la hubiese vivido ayer. La respuesta de aquel buen hombre - quizás viendo mi cara, fue darme su domicilio al principio de la calle de la Barraca, justo casi arriba de donde estaba el almacén de cerveza- para que fuera a cambiar el báculo porque el que yo tenia era pequeño para mi. Hoy aún me atrevería a describir aquel primer piso donde en una habitación que había al entrar a mano izquierda recayente a Barraca me intercambio el báculo.

Creo que fueron 6 años los que procesione con esta Hdad; poco a poco un año la túnica y otro una capa –recuerdo cuando mi madre me hacia subir a un cajón de “La lechera” para redondearme la capa- se me fue renovando el traje que me lo cosía mi madre y compraba el raso en un establecimiento que había al final de la Avda. del Puerto, se llamaba si mal no recuerdo Ramón Puig o Puché.
Llega el año 1964 y se decide cambiar el tejido del traje, del raso se pasa al terciopelo, se va pagando en mensualidades, creo recordar aunque no lo tengo muy claro, que venía a cobrar a casa la esposa del cornetín de órdenes que entonces llevaba la Hdad. vivían en la Malvarrosa.
Cuando debo ir al sastre se produce el fallecimiento de mi abuelo paterno y por el luto, y el que dirán, mi madre pospone la confección del traje para el año siguiente. No hubo año siguiente, mi trabajo y salida al extranjero terminaron con aquella etapa inolvidable.
Cuantos recuerdos de aquella época llegan a mí, en especial la de mis amigos de la infancia, Pepe y Vicente Miquel, Paco Piquer y Eduardo, además tuve la ocasión entonces de conocer entre otros a Vicente Pérez, Ramiro, Vergara, Paco Celdrán Montero, Jesús que llevaba el estandarte, Josele, Paco y Vicente Andrés entre otros que en estos momentos no puedo recordar, son muchos años.
Llegado aquí hay que hacer un punto y aparte porque me situo en 1978 donde me inscribo en la Santa Faz, fui presidente durante 12 años, causando baja en el 2000. Durante mi estancia en esa Hdad. año tras año después de la VI Estación bien fuese en la Avda. del Mediterráneo o en Padre Luis Navarro por donde discurría el antiguo Vía-Crucis tuve la oportunidad de llevar sobre mi pecho la Imagen del Stmo. Cristo.

Creo que fue en 1996 y al termino de la representación de Verónica con el Nazareno el la plaza de la Cruz, se acercó a mi Paco Andrés, me dio el cinto y me dijo “Miguel saca tu el Cristo de la VI Estación”.
Yo no espera aquello, llore, llore mucho de alegría y emoción, intenté que no se me notara, vano intento, mi mujer e hija se percataron, sabían de mi cariño por aquella Imagen. Siempre había tenido la ilusión de cogerlo allí, nunca lo había pedido, se por otra parte que no me lo hubiesen negado pero entendía que sobraban brazos para El. Desde entonces y año tras año se me ofrece el cinto en esa Estación y como no, año tras año me tiembla las piernas al sentir “mi Cristo” sobre mi pecho igual que me ha pasado recientemente en el traslado al Museo del Fascimil tras la bendición en la Parroquia. A mitad de recorrido se dirige a mi Josele y me dice que me acerque delante para llevar la Imagen, le respondo “tranquilo hay muchos brazos para El”, no habían trascurrido dos minutos cuando se acerca su hermano con el cinto en la mano, me lo da y dice, “pasa delante, el próximo eres tu”.
Llegado el momento me dice “Miguel ten cuidado que este pesa menos”, estuve a punto de responderle “tranquilo Paco, es igual, me van a temblar –como así fue- las piernas también”, no lo puedo evitar.
Durante los años que estoy en Semana Santa he tenido la oportunidad de llevar casi todos los Crucificados,-ha excepción del Cristo del Perdón que es la Imagen más pequeña y no he tenido ocasión de llevarla- el más pequeño en cuanto a tamaño y peso es el del Buen Acierto, pues bien fijaros que tontería, si todos representan lo mismo este es el único que me hace temblar las piernas.
Bueno no quiero flagelaros más con recuerdos de un pobre“Dinosaurio” como nos denominan algunos jóvenes “iluminados” por Internet.

Para terminar solo quisiera resaltar que cuando dejé la Santa Faz se acercó uno de sus miembros en la VI Estación y me preguntó ¿sacas el Cristo tu desde aquí? A lo que le respondí “Mientras Dios me dé salud y me sigan ofreciendo el cinto en esta Estación, el Cristo “es mío”.

Luego de esto queda bastante claro que si se me ofrece el cinto no es por ser presidente de nada, es porque conocen mi sentimiento por esa Imagen, además y eso es lo que yo valoro, que al hacerlo es por amistad, una sincera amistad que esta muy por encima de las diferencias que hayamos podido tener en su día tanto en Asambleas Generales como en Juntas Parroquiales que dicho sea de paso no han sido pocas y a estas alturas no se van a repetir.

Para finalizar solo me resta pedir perdón por si he cometido algún error u omisión que nunca habrá sido por mala intención lo será por falta de oficio, ni mi memoria, ni mi nivel cultural dan para mas.

Un abrazo en Cristo.

Miguel Sanz Ferrer.

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