(Desde El Cañamelar, José Ángel Crespo Flor. Texto y fotos) El sacerdote cubano, adscrito a la parroquia Santa María del Mar, Olbier Antonio Hernández Carbonell, presidió una Misa en la Basilica de la Virgen de los Desamparados en memoria de Manuel Broseta y Orlando Zapata, los dos víctimas de la sinrazon del hombre.
Tras el asesinato del Profesor Manuel Broseta en 1992, instituciones políticas, empresariales y profesionales de la Comunitat Valenciana promovieron la creación de la Fundación Profesor Manuel Broseta con el objetivo de trabajar en la defensa de los valores democráticos. Una de las acciones impulsadas por esta Fundación fue la creación del Premio de Convivencia Profesor Manuel Broseta. Este galardón ha recaído en personas, entidades o colectivos que se han distinguido en la defensa de la libertad, la justicia, la convivencia y el respeto al pluralismo ideológico y a los valores democráticos.
En sus ya 19 ediciones del Galardón, ha recaído en Javier Solana Madariaga (2010); Mijail Gorbachov (2009); Nicolás Sarkozy (2008); S.M el Rey Don Juan Carlos(2007); Francisco Camps Ortiz y Joan Ignasi Plà i Durá (2006); Vicente Ferrer y el Pueblo de Madrid (2005); Gotzone Mora Temprano y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (2004); Antonio Vitorino y la iniciativa ciudadana ¡Basta Ya! (2003); Antonio Beristain Ipiña (2002); D. José Ramón Recalde Díez y María Teresa Castells Arteche (2001); el Pueblo de Ermua (2000); la Ponencia Constitucional (1999); Sabino Fernández Campo (1998); Francisco Tomás y Valiente, a título póstumo (1997); el Capitán General Manuel Gutiérrez Mellado (1996); Adolfo Suárez González (1995); Jóvenes contra la Intolerancia (1994); la Coordinadora Gesto por la Paz en Euskal Herria (1993).
DISCURSO AL RECIBIR EL PREMIO CONVIVENCIA DE LA FUNDACIÓN MANUEL BROSETA EN VALENCIA 2011.Ilustrísimo Señor Presidente de la Generalitat Valenciana Ilustrísimo Señor Presidente de la Fundación Manuel Broceta Estimados miembros del Jurado Estimados amigos y familiares de D. Manuel Broseta Queridos hermanos de lucha, de los distintos grupos y movimientos pacíficos cubanos por la libertad.Queridas esposas, madres y hermanas de los excarcelados políticos cubanos. DAMAS DE BLANCO.Amigos y amigas todos de Cuba: En representación de todas las Damas de Blanco, las que están hoy aquí, las que han podido salir de Cuba y las que permanecen aún allí, les dirijo la palabra. Quiero comenzar con un pensamiento para Orlando Zapata, opositor pacífico. Orlando sólo pedía vestir ropa blanca, no la ropa del presidio, ser tratado como un preso de conciencia, no como un preso común y que se respetara su dignidad como persona. Después de una prolongada huelga de hambre murió como un luchador cívico, pacífico y creyente. Llegue desde esta ciudad de Valencia nuestra cercanía y apoyo a sus familiares y amigos. Llegue también hasta Dios nuestra súplica porque hechos como este no se repitan nunca más en nuestra querida Cuba.
Agradecemos de todo corazón la distinción que ha querido concedernos la Fundación Manuel Broseta, a este grupo de mujeres que no tienen otro mérito que haber permanecido fieles a su familia, a su país y a la convicción profunda de que no hay “Patria sin virtud, ni virtud con impiedad”. Como diría nuestro apóstol nacional José Martí por el que corría sangre Valenciana, cuyo padre nación en el barrio de Campanar de esta ciudad de Valencia. Esta distinción es apreciable por muchas razones, pero sobre todo, por el origen y la motivación que la acompaña. Al conferirla vosotros a personas o grupos que luchan por defender los valores de la justicia, la libertad y los derechos humanos.
El terror puede ser ejercido de muchas formas, a través de personas, grupos e instituciones, pero llega a su expresión más cruel e inhumana cuando es ejercido sistemáticamente por un gobierno o el propio Estado, como es el caso de Cuba. Hoy no sólo nos debe unir la experiencia dolorosa de habernos sentido víctimas del terror bajo todas sus formas, sino la convicción de que cada instante de sufrimiento, de desprendimiento y de muerte, en el seno de nuestras familias y nuestras sociedades, nos ha hecho apostar con más fuerza e ilusión, por la defensa de la vida. Las Damas de Blanco desde ya se sienten unidas a la familia Broseta y agradecen su testimonio vital, en favor de todos aquellos que luchan por contagiar vida.
En este tiempo de resistencia, de espera y de incertidumbre, Cuba necesita emprender el camino del retorno. Necesitamos como Nación el valor cristiano del perdón o el valor humano de la reconciliación. En la situación actual que vivimos, debemos evitar tres actitudes en el camino de reconstrucción de la sociedad cubana: la desesperanza, el enfrentamiento y el sometimiento. Los cubanos estamos llamados a superar la desesperanza. Nada va a cambiar. Ese es el lamento de los tristes. Tenemos tantos motivos para mantener la alegría del servicio y del amor para con Cuba, para con nuestros familiares que viven, que esperan y que sufren allí. Por esto, mantener posturas claras, denunciar errores, abusos, injusticias y proponer rectificaciones no es de ningún modo querer el enfrentamiento, sino el consenso. Es la posibilidad de ser hombres libres, que no se someten, sino que buscan opciones para el cambio y la estabilidad.
La historia demuestra que la democracia moderna nació en el ámbito de una cultura cristiana, en torno a tres convicciones políticas fundamentales. El valor central de la persona humana, realidad trascendente y libre; la necesaria distinción entre la Iglesia y el Estado, con su recíproca autonomía y su vocación a colaborar sin confundirse y el compromiso por el respeto de los derechos humanos. Ningún gobierno, ni persona alguna puede conculcar y disminuir este derecho. Por tanto también debemos impedir el sometimiento. El amor no puede subordinarse a una lógica que lo corrompa. El amor libera y busca siempre el bien del otro, los que queremos a Cuba, no podemos correr el riesgo de cambiarla de dueños ni de incluso quererla para nosotros, sino para TODOS.
Muchos han muerto a lo largo de nuestra historia intentando hacer de Cuba una mesa común donde haya sitio para todos. La Cuba del futuro ha de ser necesariamente una Cuba plural, diversa, totalmente otra. Donde tengan asiento todas las corazonadas que nos permitan crear una armónica convivencia.
Respetar la pluralidad, la libertad de conciencia y de expresión son derechos reconocidos por toda la comunidad internacional. A ella también pedimos que sea garante de aquello que solicita. No podemos cambiar Cuba utilizando los mismos métodos de acoso, exclusión, bloqueo y aislamiento político, en que el Gobierno cubano tiene sumido a sus ciudadanos. El diálogo es y ha de ser una herramienta irrenunciable, pero también lo ha de ser la garantía de que se respetaran los derechos fundamentales de todos los cubanos sin exclusión.
No solo en Cuba, en cualquier lugar del mundo el ser humano experimenta al mismo tiempo el deseo de una verdadera libertad y las dificultades para practicarla. La verdadera liberación humana consiste en abrirse al amor compartido, celebrado y ofrecido en armónica convivencia. Hemos sido maltratadas, amenazadas, golpeadas, pero eso no ha podido disminuir nuestra capacidad de amar. Mientras allá en Cuba un solo hombre preso por ser distinto, por soñar despierto y por pensar diferente. Ha habido, hay y habrá DAMAS DE BLANCO. Muchas Gracias.
DISCURSO AL RECIBIR EL PREMIO CONVIVENCIA DE LA FUNDACIÓN MANUEL BROSETA EN VALENCIA 2011.Ilustrísimo Señor Presidente de la Generalitat Valenciana Ilustrísimo Señor Presidente de la Fundación Manuel Broceta Estimados miembros del Jurado Estimados amigos y familiares de D. Manuel Broseta Queridos hermanos de lucha, de los distintos grupos y movimientos pacíficos cubanos por la libertad.Queridas esposas, madres y hermanas de los excarcelados políticos cubanos. DAMAS DE BLANCO.Amigos y amigas todos de Cuba: En representación de todas las Damas de Blanco, las que están hoy aquí, las que han podido salir de Cuba y las que permanecen aún allí, les dirijo la palabra. Quiero comenzar con un pensamiento para Orlando Zapata, opositor pacífico. Orlando sólo pedía vestir ropa blanca, no la ropa del presidio, ser tratado como un preso de conciencia, no como un preso común y que se respetara su dignidad como persona. Después de una prolongada huelga de hambre murió como un luchador cívico, pacífico y creyente. Llegue desde esta ciudad de Valencia nuestra cercanía y apoyo a sus familiares y amigos. Llegue también hasta Dios nuestra súplica porque hechos como este no se repitan nunca más en nuestra querida Cuba.
Melba Santana Ariz



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