Relatos desde el Cañamelar de José Ángel Crespo Flor.-
Valencia ya tiene nuevo pastor en la persona de D. Carlos Osoro. Un arzobispo que viene a gastarse y desgastarse por la Iglesia particular de Valencia y por hacer más entendible el Evangelio de Cristo. Los sacerdotes mostraban, tras la solemne Misa de su Toma de posesión alegría y satisfacción. Se les veía contentos, satisfechos y esperanzados. ¡Tenían un nuevo pastor, un nuevo padre en la fé!.
D. Carlos Osoro llega a Valencia, la segunda archidiócesis más importante de España, con ganas de volcarse y con ganas de llevar a término su propia historia. Atrás -que no en el olvido- queda el largo y éxitoso trabajo de d. Agustín al frente de esta archidiócesis, la primera de España a la que viajó el hoy Papa Benedicto XVI con ocasión del V Encuentro Mundial de las Familias y el nacimiento y asentamiento de esa voyante Universidad Católica San Vicente Mártir de la que D. Agustín ha sido el gran valedor aunque fuera el recordado D. Miguel quien iniciara sus primeros trámites. Lo uno y lo otro han marcado su trabajo pastoral en la archidiócesis y el papa Benedicto XVI lo ha querido premiar creándole cardenal con el título de la Iglesia romana de San Marcelo.
Aunque ya lo hemos mencionado antes, el pueblo fiel mostró su gratitud con el cardenal D. Agustín por todo lo realizado durante su mandato, incluso recibió varias ovaciones, aunque ayer el personaje era otro, era al nuevo arzobispo de Valencia D. Carlos Osoro quien sorprendió a todos al dirigir sus primeras palabras en valenciano, algo que gustó mucho a todos cuantos llenaron la Santa Iglesia Catedral quienes le interrumpieron en varias ocasiones -se habla de hasta 5 veces- para agradecer sus palabras y hacerle ver que el pueblo de Valencia está ya con su nuevo prelado, con el que le ha mandado el papa Benedicto XVI, con D. Carlos Osoro.
D. Agustín, como cardenal y administrador apostólico, ocupó un sitio preferente en toda la ceremonia incluso D. Carlos Osoro se refirió a él como padre y hermano. Fue un detalle que no pasó desapercibido para nadie y que fue interrumpido con una gran ovación. De todas formas D. Agustín estuvo en el papel que le correspondía, al lado de su sucesor cuando se requería, pero en segundo plano siempre pues ayer, no hay que olvidarlo, el personaje era el nuevo arzobispo de Valencia.
En sus primeras palabras D. Carlos no se olvidó de nadie y de D. Agustín dijo en valenciano... "Vull ser amb vosaltres pastor sant, perquè per a santificar-vos he vingut i desitge junt amb vosatros complir la missió que el Senyor encomana a l’Església. Ho vull fer a l’estil i manera dels meus predecessors, entre els que es troben grans sants i hòmens de fe i força evangelitzadora. Recorde ara als darrers arquebisbes D. Marcelino Olaechea Loizaga, el servent de Déu D. José Maria Garcia Lahiguera, D. Miguel Roca Cabanellas i D. Agustín Garcia-Gasco i Vicente, que hui m’acompanya i m’anima com a verdader pare i germà. Gràcies, D. Agustin".
Los sesenta y tantos obispos arzobispos y cardenales no quisieron faltar por D. Carlos pero también, como hermanos en el episcopado por D. Agustín. Uno y otro jugaban su papel, los dos no se salieron de los cánones fijados y la Iglesia valentina sacó de nuevo matrícula de honor por la ceremonía en sí, por la acogida al nuevo pastor pero sobre todo, por la gratitud que mostraron hacia D. Agustín que sigue residiendo en Valencia, concretamente en Moncada y que siempre estará dispuesto para aconsejar a su sucesor pues los que conocemos a D. Agustín sabemos lo mucho que quiere a Valencia, lo satisfecho que está porque sea precisamente D. Carlos quien ocupe su lugar y lo seguro que está porque él trabajo que él ha emprendido ahora lo va a continuar D. Carlos. Lo dicho: cántaro nuevo, agua fria.
Desde la confianza en la Santísima Trinidad por el nuevo Pastor hay que ser consecuentes y valorar lo mucho que ha hecho D. Agustín por la diócesis, el enorme auge que ha dado al Santo Cáliz de la Última Cena, su confianza en los laicos y sobre todo, su valentía a la hora de defender el Evangelio, el matrimonio cristiano y oponerse a las parejas de hecho o a las políticas que menoscaban la Religión Católica. Sabemos que D. Carlos acabará amando a la Mare de Déu dels Desamparats como lo ha hecho D. Agustín y se sorprenderá, si antes no se lo explican, algo que es único en Valencia: el traslado de la Virgen de los Desamparados desde la Básilica hasta la Santa Iglesia Catedral, en su fiesta.
Hemos querido dejar para ahora, justo antes de pasar al siguiente apartado, el abrazo fraternal que no pasó desapercibido para los que aún estaban en la Santa Iglesia Catedral entre D. Carlos Osoro y D. Rafael Sanus. El viejo obispo emérito, que todavía cuenta con mucho predicamento entre los sacerdotes con muchos años de carrera, no faltó a la cita. Cita con la Iglesia, con el presente pero también con el futuro. Futuro porque con esta toma de posesión se abre el magisterio en Valencia de mons. D. Carlos, nuevo arzobispo de Valencia.Seguro que D. Rafael, con muchos años de carrera eclesiástioca, puede contarle muchas cosas de la diócesis pues no olvidemos que antes de ser obispo fue profesor y rector del seminario y son muchos los que lo han tenido de profesor, de superior y hasta de rector. D. Rafael tiene, por lo tanto, una visión de la Iglesia Valentina que no la tienen muchos de ahí que su conocimiento pueda ser un referente para alguien que, como D. Carlos, conoce la Iglesia Valentina desde la distancia.
80 ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LOS AFLIGIDOS
La Hermandad, que venera y rinde culto público al Patrono del Cañamelar, el Santísimo Cristo de los Afligidos tiene un motivo más para enmarcar este acontecimiento ya que para la historia de este colectivo, el 80 aniversario de esta Hermandad coincidirá para siempre en la toma de posesión como arzobispo de Valencia de D. Carlos Osoro y la sustitución del que hasta hoy, 18 de abril, lo ha sido: D. Agustín. Dos arzobispos que la Hermandad los quiere situar en su historia porque tanto uno, D. Agustín, nos ha alentado y otro, D. Carlos, nos va a seguir alentando para que seamos eso, una Hermandad que predica con obras lo que dice el mensaje de Jesús y que tiene en la Caridad, en la Justicia y Paz y en los Derechos del hombre, tres de sus funciones básicas.
No conviene recordar que en su día la Hermandad obsequió a D. Agustín con el báculo de la Hermandad como Hermano Honorario, Ahora este nombramiento recaerá en D. Carlos pues aunque este nombramiento se hace para el arzobispo residencial de Valencia, se quiere que cuando termine su función y deje Palacio, lo lleve con él y junto a él ya que ese es el principal objetivo de este galardón.



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