viernes, 9 de mayo de 2014

LA COLUMNA DE JOVIHA EN EOS:LAS ARMAS DE LA SEMANA SANTA,LA GUARDIA BIZANTINA DE LA HERMANDAD DEL STMO. CRISTO DEL PERDÓN

 
José Vilaseca Haro es un escritor, hijo del que fuera Secretario General de nuestra Junta Mayor, Pepe Vilaseca Pizá.-JOVIPI.Cuyo galardón en su recuerdo torgamos cada tres años a personas o entidades que difundan nuestra Semana Santa Marinera.
La obra creativa de JOVIHA comenzó en 1998.A lo largo de los años, ha participado en diversos certámenes literarios locales, hasta que, decantado definitivamente por la novela, en 2007 presentó su obra Llamadme Monstruo al Premio Planeta. Probó suerte de nuevo con la obra Padre Muerte, en la edición de 2008 , que finalmente publicaría en 2009, y en la última edición de dicho certamen participó con Los últimos días.En 2011, quedó finalista del VII Certamen de Novela Histórica "Ciudad de Valeria", con su novela Gladius Hispaniensis. En 2012 se alzó con el VIII Certamen de Novela Histórica "Ciudad de Valeria" con su novela Sidi: Mi señor, ambientada al final de la Primera Cruzada.
El pasado año fue el encargado de realizar el “introito” en el Sopar de la Creu Marinera, y ahora va a compartir con los lectores de este blog una serie de artículos sobre LAS ARMAS de nuestra Semana Santa. Aquí tenéis otro nuevo.
FOTOS FCM Y ARCHIVO

LAS ARMAS DE LA SEMANA SANTA: LA GUARDIA BIZANTINA DE LA HERMANDAD DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN

Por José Vilaseca Haro

Escritor

Con mis mejores deseos de que esta haya sido una Semana Santa inolvidable para todos, les traigo de nuevo esta curiosa mezcolanza de historia y tradición, recreación bélica y religiosidad, con una llamativa guardia que, a pesar de tener bastante tradición en nuestra Semana Santa Marinera, apenas pudimos disfrutar unos años gracias al trabajo de la Hermandad del Cristo del Perdón.

Se trata de la GUARDIA BIZANTINA (que, en su momento, fue conocida como Guardia Vicentina en su forma popular), y que representa las tropas de Bizancio, el Imperio Romano de Oriente, fundado por Constantino I allá por el 330 después de Cristo. A nivel histórico, fue de gran influencia como bastión cristiano durante las primeras Cruzadas pero para el mundo occidental, su ruptura con el Imperio Romano de Occidente y, posteriormente, su distanciamiento con el Sacro Imperio Romano Germánico, lo convierten en unos grandes desconocidos.

A pesar de ello, tanto Constantino como la emperatriz Elena consiguieron grandes hitos para la Cristiandad: El empleo generalizado de la cruz como símbolo del cristiano (a diferencia del pez durante los primeros tiempos), la búsqueda de los lugares santos y de las sagradas reliquias (el Santo Sepulcro, los clavos de la cruz o clavi sacra, etc…)

Ciertamente, existían muchos distintos tipos de guardias bizantinos, sobre todo porque su posición estratégica hizo que gentes de todos los lugares viajara a Constantinopla como mercaderes, siervos y mercenarios, y ofreciera sus servicios a uno de los mayores reinos de Oriente. Por ejemplo, la guardia varangia o varega , que sirvió de escolta personal a los emperadores bizantinos, tenía procedencia nórdica (vikinga, al comienzo, y danesa y anglosajona posteriormente), y estaban armados con grandes hachas. Salvo algunos detalles en las capas y los escudos, poco se distinguían de los piratas que asediaban las costas del Mar del Norte.


La guardia bizantina, al igual que sus coetáneos occidentales, se equipaba con una armadura laminada o anillada (atrás quedaron ya los años de la lórica segmentada del clásico legionario romano), y con varios tipos de escudos. 

La infantería portaba, generalmente, escudo ovalado llamado skuta, que le permitía combatir con una nueva forma de lucha, importada de las últimas invasiones germanas, llamada muro de escudos, de corte mucho más defensivo que la falange o la manípula. Otros, generalmente la infantería ligera y la caballería, portaban otro, redondo, de unos 70 cm. de diámetro llamado thureos.


Las armas que portaban era, básicamente, una pequeña cantidad de lanzas cortas, arrojadizas, que les permitía acabar con los blancos cercanos una vez levantaban el ya mencionado muro de escudos. Una lanza más larga, de unos tres metros y medio de largo, llamada kontos o kontarion que les permitía combatir a media distancia, y una espada larga, muy similar a la que importaron los bárbaros en sus últimas escaramuzas, y que “jubiló” al gladius en esta nueva forma de lucha.


La espada o spathion, de doble filo, medía poco menos de un metro de longitud, y nos recuerda a la gran mayoría de las espadas medievales, con el detalle de la empuñadura, de corte oriental.


La guardia bizantina que hemos visto desfilar en nuestra Semana Santa Marinera, respeta la forma de la coraza, el faldón y la espada, aunque erra en el diseño del escudo, que debería ser ovalado en lugar de rectangular. Del mismo modo, el casco bizantino tenía claras reminiscencias orientales (ligeramente ovalado, rematado en punta en muchas ocasiones, y con plumas caídas), mientras que en el caso de nuestros soldados observamos un casco muy parecido al de los legionarios romanos de la época de Claudio o Tiberio.

A pesar de ello, hemos de elogiar el esfuerzo por mantener viva una tradición de la que apenas quedan testimonios gráficos (agradeceríamos que alguien compartiera con nosotros alguna imagen de aquella guardia bizantina primigenia), y que sin duda forma parte de la herencia viva de nuestra Semana Santa Marinera.

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