
CRISTO ES NUESTRO PASTOR
Sacerdote-periodista
Querido cofrade:
Este domingo celebra la
Iglesia la Jornada Mundial de las Vocaciones. Para esta Jornada, el papa
Francisco nos ha regalado un precioso mensaje, “Vocaciones, testimonio de la
verdad”. Frente a los pesimistas que se quejan de la falta de vocaciones, el
papa empieza con la palabra del Evangelio: “La mies es abundante”
Así, primero nace dentro de
nuestro corazón el asombro por una mies abundante que sólo Dios puede dar;
luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por último, la
adoración por la obra que él ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso
de actuar con él y por él.
Toda vocación, a pesar de
la pluralidad de los caminos, requiere siempre un salir de sí mismo para
centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio.
A los que están bien
dispuestos a ponerse a escuchar y seguir a Jesús, nos dice: “Haced lo que él os
diga”.
Es la afirmación que María,
Madre de Jesús y nuestra, nos repite también a nosotros: La llamada viene a
veces al contemplar la situación del mundo y estado de abandono en que se
encuentran tantas personas, descarriadas como ovejas, esperando poder encontrar
al pastor y guardián sus vidas.
Pedro aprendió del Maestro
el oficio de pastor e intenta orientar las personas hacia Cristo para que
tengan vida, viviendo en una comunidad de creyentes.
Era lo que Jesús había
anunciado con dos parábolas, la del pastor y la de la puerta. En ellas se
presenta como pastor del rebaño y la puerta de la majada donde pasa la noche el
rebaño. En este caso el pastor de las ovejas es una persona diferente de la del
guardián nocturno. Éste conoce sin duda al pastor y le abre la puerta de la
majada. En la Biblia, tanto el pastor como el guardián de Israel es el mismo
Dios. Con esta imagen se evoca sobre todo el éxodo y la travesía del desierto.
Dios apacienta a su pueblo mediante pastores humanos.
Pero no todos los
pretendidos pastores lo son de verdad. Los hay auténticos bandidos y ladrones.
Éstos no entran por la puerta sino que, sin que se dé cuenta el guardián,
escalan los muros para entrar dentro. Sólo Jesús es el verdadero pastor del
rebaño. Él ha entrado verdaderamente por la puerta y no a hurtadillas. Las
ovejas lo reconocen y lo siguen porque también él huele a oveja.

Jesús se presentó como el
buen pastor frente a todos los que habían venido antes, a los que considera
ladrones y bandidos, que no han entrado por la puerta del aprisco, con
conocimiento del guardián de las ovejas. Jesús es la puerta y los demás no han
entrado por ella. Jesús ve en los pastores anteriores tan sólo salteadores que
han sacado las ovejas por los muros para robarlas y degollarlas.
Jesús es la verdadera
puerta. Tan sólo a través de Él tenemos acceso a la majada de Dios. Las ovejas
que salen y entran a través de Él, que es la puerta, se salvan y encuentran
pastos, encuentran la vida. Jesús ha venido para que tengamos vida en
abundancia. Tan sólo Él, enviado del Padre, puede darnos la verdadera vida.
Cordialmente,
Antonio DIAZ TORTAJADA

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