EL CRUCIFICADO ES EL RESUCITADO
Sacerdote-periodistaQuerido cofrade:
La
semana judía de los siete días recordaba la creación, la nueva semana
inaugurada por la resurrección fue el inicio de la nueva creación.
Este
dato cronológico era diferente al sicológico significado por el miedo de morir
como el Maestro. En medio del temor Jesús les dice: “Paz a vosotros”. El signo
de esta paz fue ver que las heridas de la pasión se habían convertido en
cicatrices de la resurrección pero sin borrar la muerte.
El
texto de hoy agrega un nuevo relato de aparición correspondiente a la semana
siguiente, cuando se aparece Jesús de nuevo y les dice: “La paz esté con
vosotros”, invitando a Tomás a tocar sus heridas. Él no es el incrédulo de
quien habla cierto tipo de predicación, simplemente quería tener una
experiencia personal del señor resucitado, lo cual es legítimo para cualquier
creyente. ¡Cómo no va a ser mejor la propia experiencia para exclamar: “Señor
mío y Dios mío “como lo ha podido expresar siempre la Iglesia, que los
testimonios de segunda mano!
“Crees
porque me has visto, dichosos los que creen sin haber visto” significa que
quienes creen por mediación de otros también son dichosos.
Por
la resurrección Dios ha rescatado a Jesús de la muerte en contra de los poderes
que lo asesinaron, así Jesús tenga en su cuerpo las cicatrices del imperio
romano que lo crucificó, los colaboradores judíos de su muerte y los poderes
que siguen hoy asesinándolo.
La
resurrección es el golpe más fuerte que hayan tenido la injusticia, la
inequidad y el egoísmo como crucifixiones del hombre.
Cuando
insistimos sólo en el cambio personal que realiza en nosotros la resurrección,
como normalmente lo enfatizamos, dejamos de lado la pasión de Jesús por el
reino y la justicia que lo llevó a Jerusalén para confrontar su vida con el
sistema dominante del momento.
En
Jerusalén fue donde reivindicó Dios a Jesús, resucitándolo. Jerusalén no fue un
sitio de acogida para desplazados, o un balneario, sino el lugar donde el
imperio y sus adláteres crucificaron a Jesús.
¡Dónde
está hoy Jerusalén! ¡Dónde están hoy el egoísmo, la violencia, y la injusticia
que siguen crucificando a Jesús! ¿A quienes se les ha aparecido el
crucificado-resucitado para que luchen contra el mal social que asesinó a Jesús
y cuiden de los pobres que reivindicó Dios resucitando a Jesucristo?
No
olvidemos que Dios resucitó a un crucificado para que los sufrimientos de los
demás crucificados terminen en la resurrección ahora cuya plenitud será la vida
eterna del cielo.
Cordialmente,
Antonio
DÍAZ TORTAJADA



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