BENEDICTO XVI ABANDONA EL MINISTERIO PETRINO
PERO LA BARCA SIGUE NAVEGANDO
Por Antonio DÍAZ TORTAJADA
Hoy tienen sentido las palabras que en el nuevo
libro-entrevista a Benedicto XVI 'Luz del mundo' escrito por el periodista
alemán Peter Seewald en 2010, donde afirmaba Benedicto XVI que un Papa puede
dimitir "en un momento de serenidad, no en el momento del peligro". En
el mismo documento, ya señalaba que notaba cómo sus fuerzas iban disminuyendo y
temía que el trabajo que conllevaba su misión "sea excesivo para un hombre
de 83 años”
Decía Benedicto XVI: “Si el papa llega a reconocer
con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de
su oficio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber de
renunciar”. Ese día ya ha llegado
El último Pontífice en renunciar fue Gregorio XII,
el veneciano Angelo Correr, que dimitió en 1515, dos años antes de morir. Los
otros casos de renuncia al pontificado han sido los de Benedicto IX, elegido en
el 1032 y Celestino V, que renunció en 1294 al declararse carente de
experiencia en el manejo de los asuntos de la Iglesia. Benedicto XVI es el
primero en abdicar después de 600 años.
El Papa ha cogido con el pie cambiado a la Iglesia
universal. Ha sido un gesto profetico y de humildad, como el que tuvo Juan
XXIII al convocar el concilio Vaticano II.
La del Papa ha sido una decisión personal y
profunda, tomada en un clima de oración. El motivo undamental es el examen
de consciencia sobre sus fuerzas en relación con el ministerio que debe llevar
a cabo.
Benedicto XVI ha renunciado el ministerio petrino y
dejará su puesto el próximo 28 de febrero. Pero el Espíritu Santo seguirá
guiando la barca de Pedro.
¿Y ahora qué? Después de la renuncia del Papa
se ocuparán diferentes autoridades de la Sede Vacante y de la preparación del
cónclave, sin que haya funerales o ceremonias que en se usaban en el pasado,
tras la muerte de un Papa. Entonces, tendrán lugar las actividades de las
congregaciones de los cardenales, que se orientarán a las elecciones desde el
inicio y, puesto que esto comienza el primero de marzo, y que la experiencia
nos hablaba en el pasado de una elección en unos 15 ó 20 días, podemos preveer
que en el mes de marzo tendremos un nuevo Papa, para Pascua en concreto.
Sin embargo comienzan a surgir las “apuestas” sobre
los papables. El más acreditado como sucesor de Joseph Ratzinger es el
arzobispo de “Comunión y Liberación” de Milán, Angelo Scola. Después está es el
cardenal austriaco Christoph Schöenborn. El arzobispo de Viena, de 67
años, sigue la tradición de Benedicto XVI, pero es el vocero de una línea
reformista en la Iglesia católica. Otros muy fuertes como candidatos son el
filipino y jovensísimo, Luis Antonio Tagle, el estadounidense Timothy Dolan, y
el brasileño Odilo Pedro Scherer.
Algunos de los cardenales que pertenecen a la Curia
también tienen buenas posibilidades, como el franco-canadiense Marc Ouellet
(prefecto de los Obispos), el italiano Gianfranco Ravasi (prefecto de la
Cultura), el argentino Leonardo Sandri (prefecto de las Iglesias Orientales),
el francés Jean-Louis Tauran (responsable del Diálogo Interreligioso), el ghanés
Peter Kodwo Appiah Turkson,inistro de Asuntos sociales.
Mi apuesta es un Pontífice del Tercer Mundo.
Recordamos unas palabras que pueden ser proféticas pronunciadas antes de su
elección, el mismo Ratzinger dijo en 2004 a una televisión alemana que los
tiempos estaban maduros para la llegada de un Papa de color. Puede ser la hora.
Una decisión histórica, que tiene pocos precedentes
en la época moderna. Los casos históricos de renuncia, como sea, no faltan,
sobre todo en los Papados del pasado lejano. A partir del día 1 de marzo,
Benedicto XVI se ocultará en la clausura de monasterio y guardará silencio
viviendo en un clima de oración y estudio.
A partir de entonces su figura ira creciendo día
tras día.


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