
Los beneficiarios del centro serán cincuenta jóvenes que viven “en una situación de grave pobreza”, ha indicado Moret, sacerdote diocesano de sesenta años, miembro de la Sociedad de Misiones Africanas y que desde hace veinte se encuentra en Benín. De hecho, la zona de la sabana africana donde se construye el internado “no tiene ni los servicios más básicos, como el agua”, por lo que para extraerla “han de cavar hoyos en el arroyo más cercano”.El internado está en el límite de una reserva natural entre Benín, Burkina Faso y Níger que, “por estar habitada por animales salvajes como leones o elefantes nunca había recibido población humana, hasta que la cada vez mayor falta de terrenos cultivables ha atraído hasta aquí a personas en busca de nuevas tierras para trabajarlas”.
La iniciativa surgió hace cuatro años “tras sugerírmela el jefe de este poblado para facilitar el acceso a la educación a jóvenes que viven lejos de la escuela”, ha explicado Moret.El centro, que contará con seis edificios con dormitorios y salas de estudio, quedará ubicado en el complejo parroquial que el propio misionero construye desde hace años con ayuda de las parroquias de Borbotó y de Poble Nou. Ambas iglesias organizan desde hace diez años actividades benéficas para colaborar con el misionero, según ha señalado el párroco, Luis Sánchez.Así, en la cena benéfica del pasado año se recaudaron 5.400 euros.
Durante la velada solidaria de esta noche en Borbotó, se realizará, además, una proyección de cuatrocientas imágenes de los últimos cinco años de la fiesta de la Virgen de los Desamparados, con instantáneas de nuestro compañero fotógrafo Manolo Guallart. El misionero valenciano recibirá, además, dos fotografías de Guallart de la imagen de Santa Ana que se venera en la parroquia de Borbotó y de la de San Bernardo de la iglesia de Poble Nou, para colocarlas en la parroquia que rige en Benín.

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