
Por Antonio Díaz Tortajada
Párroco de Santa María del Mar
No quiso Dios la muerte, no la quiso,
Jamás determinó que lo mataran;
El Padre de la vida vida quiere
Y el Hijo de su amor amor exhala.
No quiso Dios la muerte y lo matamos,
le dimos Cruz al Hijo, la palma del martirio,
y allí en la Cruz se vio que fue más grande
el amor loco de Dios que la culpa humana.
No quiso Dios la muerte… y consentía,
y ver morir al Hijo contemplaba:
moría por amor el Hijo amante
y aquel amor tan solo nos salvaba.
No quiso Dios la muerte y lo matamos,
le dimos Cruz al Hijo, la palma del martirio,
y allí en la Cruz se vio que fue más grande
el amor loco de Dios que la culpa humana
Amor fue lo que quiso el Padre bueno,
Y a impulsos de su amor él nos creara;
amor fue el testamento, amor la señal,
amor será el examen de la Pascua.
No quiso Dios la muerte y lo matamos,
le dimos Cruz al Hijo, la palma del martirio,
y allí en la Cruz se vio que fue más grande
el amor loco de Dios que la culpa humana.
Vivir en el amor con hondo abrazo,
amando y perdonando a quien le mata:
así Jesús ha amado y redimido
y tal es el camino que nos traza.
No quiso Dios la muerte y lo matamos,
le dimos Cruz al Hijo, la palma del martirio,
y allí en la Cruz se vio que fue más grande
el amor loco de Dios que la culpa humana.
¡Oh Cristo de la Palma, amado y amante,
amando fue cumplida la esperanza:
recibe el homenaje de la Iglesia,
entero el corazón y la alabanza
!Amén.
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