miércoles, 2 de marzo de 2016

SEMANASANTEROS DEL CABAÑAL EN EL SOPAR DE LA CREU MARINERA 2016

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Muchos semanasanteros de las cuatro parroquias que forman nuestra Semana Santa Marinera de Valencia estuvieron el pasado jueves 25 de febrero en la décima edición del SOPAR DE LA CREU MARINERA por primera vez en el local social del Cristo de la Palma del Grao y recogieron unos calendarios y postales con las que EOS les obsequiaron gracias a la colaboración de nuestro amigo el fotógrafo valenciano y JOVIPI, Manolo Guallart.
Y como quiera que en EOS en lo referente a nuestra fiesta vivimos el PRESENTE, sin olvidar EL PASADO, pero miramos hacia EL FUTURO nos acompañaron en la entrega, además del presidente del Cristo de la Palma, Mariano Pascual, y ese futuro, que le hemos legado la tradición a nuestro presidente de EOS Juanfran Celdrán. Como los de SHEMYRS de CR-SR.
 Entre ellos cofrades de la ORACION EN EL HUERTO.
 de la Real Cofradia de Jesús en LA COLUMNA
 de la GERMANDAT DEL STM. ECCE-HOMO,
 de la REAL COFRADIA DE JESUS CON LA CRUZ Y CRISTO RESUCITADO,
de  la Corporación de LONGINOS,
 de  la Hermandad del Stmo. CRISTO DEL PERDÓN,
 de la Hermandad del Santísimo Cristo del Salvador,
y de la Corporació de GRANADERS de la Verge.

VILASECA:"DESPUÉS DE DIEZ AÑOS REUNIÉNDONOS ALREDEDOR DE UN TEMA DE ACTUALIDAD, ESTAMOS ORGULLOSOS DE SER SEMANASANTEROS… Y DE FORMAR PARTE DE ESTA GRAN FAMILIA QUE ES EOS"

FOTOS ARTUR PART
El escritor José Vilaseca Haro, fue el encargado de dar inicio a la velada de entrega de galardones en el Sopar de la Creu Marinera junto a Jose Ombuena . 

 
PALABRAS DE JOVIHA LA NIT DE LA CREU MARINERA 2016.-

Buenas noches:

Decía el insigne locutor de radio, Enrique Ginés, que cuando se trabaja por y para Valencia, se nota. Y es que no hay mejor obra que la hecha por gusto, por vocación, por convencimiento. Estamos aquí reunidos, en la mejor compañía posible, por propia voluntad, porque nos gusta la Semana Santa Marinera. Porque, tomando las palabras de ese gran comunidad, cuando se trabaja por y para la Semana Santa Marinera, se nota.

Se nota en cada punto de aguja que se da a una capa, a toda prisa, bajo la luz de un flexo. Se nota en ese niño, esa niña, a quien hacemos desfilar por el pasillo arriba y abajo para que, llegado el momento, no pierda el paso. Se nota en cada ensayo de banda, a la intemperie, una tarde tras otra, mientras los que pasan junto a nosotros piensan que estamos un poco locos. Se nota porque, después de diez años reuniéndonos alrededor de un tema de actualidad, estamos orgullosos de ser semanasanteros… y de formar parte de esta gran familia que es EOS.

Recientemente, tuve la oportunidad de participar en el blog de EOS con un sentido artículo donde hablaba de la “enfermedad” semanasantera. “Enfermedad” entre comillas, claro está. Una enfermedad contagiosa y hereditaria, como podemos comprobar simplemente mirando a quien tenemos enfrente o a nuestro lado. El problema es que, cuando nos reunimos, cuando quedamos para cenar aguardando escuchar la opinión de nuestros buenos amigos, no es para curarnos: es para ponernos todavía más enfermos. Bien enfermos. Enfermos hasta las trancas. Si no fuera porque la expresión “estamos orgullosos de ser unos enfermos” queda considerablemente mal, igual era cuestión de cambiar las siglas de EOS.


Como digo, somos pacientes de una bendita enfermedad contagiosa, hereditaria… y prácticamente incurable, cuyos síntomas evidentes son, a saber: inquietud en la boca del estómago al escuchar los tambores de Cuaresma, interés desbordante en pinchar en el enlace de internet cuando EOS publica una nueva noticia, movimiento errático de pies en el tiempo comprendido entre la Retreta y el Domingo de Resurrección (con alguna recaída puntual) y, en casos más graves, verborrea incontrolada cuando llega el momento de hablar acerca de alargar, acortar o cambiar el recorrido de la Procesión del Santo Entierro.

Y no sé ustedes, pero yo no me pienso curar. En el mejor de los casos, y por muchos años, espero venir aquí a hablar de mi enfermedad semanasantera y, si me dejan y como decía Francisco Umbral, a hablar también de mis libros, con la diferencia de que Umbral, si no se hablaba de sus libros, se iba… y yo pienso quedarme pase lo que pase. Y, con confianza, espero que los que hoy nos acompañan hagan lo propio y que, cuando el Señor nos llame a su presencia, en esta maravillosa tribuna que nos aguarda en el Cielo, lo hagamos limpios de pecado… pero infectados, y con gusto, de semanasanteritis.

Muchas gracias y buenas noches

LA CUENTA ATRÁS EN EOS:FALTAN 18 DIAS PARA DOMINGO DE RAMOS, QUE SERÁ EL INICIO DE LAS PROCESIONES DE NUESTRA SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA

 Seguimos LA CUENTA ATRÁS EN EOS. Como sabéis nuestros seguidores, es una sección, pues hemos intentando durante casi todo el año mantener la llama encendida en este blog, en torno a nuestra querida SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA.
VICENTE PÉREZ GONZÁLEZ, que fue hermano mayor y alma mater de la Hermandad de Vestas del Santísimo Cristo del Buen Acierto, ahora la sigue desde el cielo junto a JESUCRISTO.
Va por tí VICENTE: FALTAN 18 DIAS PARA INICIAR LAS PROCESIONES DE NUESTRA SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA CON EL DOMINGO DE RAMOS.
 EOS otorga cada trienio un JOVIPI en homenaje a Pepe Vilaseca, que fue Secretario General de nuestra Junta Mayor y que dijo en 1973:"...aunque siempre se repitan los mismos actos, cada año se ven con ojos nuevos, de forma distinta y con matices diferentes, que sólo el pueblo valenciano sabe darle, pues posee ese don incomparable de la imaginación."

LA COLUMNA DE ANTONIO DIAZ TORTAJADA EN EOS:LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN II

LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN

Por Antonio DÍAZ TORTAJADA
Sacerdote-periodista.
Presidente de la Comisión Diocesana de Religiosidad Popular.

El reverendo Antonio Diaz Tortajada va a compartir con los lectores de EOS, las palabras que pronunció ante sus compañeros sacerdotes, con respecto a "LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN": hoy la segunda parte.
Podemos efectuar el análisis de la realidad social a través de dos tipos de técnicas: cualitativas o cuantitativas. La elección suele depender de una serie de razones, como pueden ser el propio tema de la investigación y el objetivo que se pretende conseguir con ella.
He recurrido para realizar este trabajo a la "entrevista en profundidad", que es una técnica sociológica de índole cualitativa, que posibilita el acercamiento a las actitudes subyacentes en los entrevistados, y permite, a partir del análisis de los discursos y de la observación de los participantes, captar la lectura y la interpretación de la realidad y de los comportamientos asociados a ella que realizan los propios protagonistas. Además, facilita laobtención de datos, basados en las informaciones verbales de los actores sociales[7].
Mediante el método analítico - inductivo he realizado un análisis y una valoración de los elementos y principios generales implícitos e integrados en las manifestaciones de la religiosidad popular. Este análisis me ha ayudado a no confundirla ni a identificarla únicamente con sus formas externas, sino a ir más allá de las apariencias y a buscar las motivaciones, los significados, las actitudes y los valores subyacentes. También me ha dado oportunidad de observar atentamente los fenómenos religiosos, con sus valores positivos y negativos. Esto me ha permitido llevar a cabo una confrontación de los resultados empíricos con las teorías y reflexiones de los documentos aludidos, resaltando las convergencias y divergencias.
Soy consciente de que las conclusiones que presento como fruto de esta reflexión, aun siendo amplias y significativas, no son exhaustivas, pero aportan datos representativos y señalados que permiten fundamentar, promover y fomentar un proceso de transformación personal y social que sea liberador, desde un punto de vista humano, y salvífico desde una perspectiva teologal de religación.
A la vez invitan a la elaboración de otras conclusiones complementarias, que superan las posibilidades y los objetivos de las que aquí presento.
Dicho estudio me ha puesto de manifiesto que la dimensión religiosa de la persona y la dimensión trascendente des ser humano es una experiencia de vida que ni una opción atea, ni una sociedad secularizada, ni unos medios de comunicación hostiles pueden suprimir.
Me ha llevado a la constatación de que uno de los pilares de la cultura de nuestra Iglesia es el de los valores y las vivencias religiosas del pueblo. Y de que se reflejan en ellos los rasgos principales de la religiosidad popular. Me ha permitido igualmente comparar las conclusiones teóricas del trabajo con la realidad práctica expresada por el grupo de personas elegidas como muestra.
Asimismo, me ha posibilitado presentar orientaciones, metas, acentos, contenidos básicos y convicciones pedagógicas fundamentales, a partir de las expresiones religiosas populares, destacando los elementos que se deberían tener en cuenta en nuestra Iglesia en el momento histórico y la cultura actual, para potenciar los valores positivos, que pueden ser aprovechados para generar un pensamiento crítico comprometido que ofrezca alternativas a las grandes desigualdades del mundo actual, y para encauzar sus límites, lo negativo, los riesgos, dificultades  y desviaciones, de forma que puedan ir encontrando su lugar en la sociedad concreta de nuestra región y de nuestra época.
Estas orientaciones postulan que cualquier acción que se programe debe partir siempre de un análisis de la realidad que ayuda a preparar las estrategias adecuadas, las cuales deben ser tomadas en el marco de un proceso de discernimiento, desde una actitud de búsqueda, de diálogo y de apertura, y deben ser sometidas periódicamente a una adecuada evaluación.
Cada una de las acciones deben tener muy encuesta el lenguaje, tratando que se adapte lo más posible a los destinatarios, usando adecuadamente los símbolos y la narración, buscando la forma de recuperar los grandes relatos, prestando atención a los medios de comunicación social y tratando de llegar a una gramática cristiana que nos haga inteligible el lenguaje de la fe cristiana.
El catolicismo, al que se vinculan en nuestra tierra la mayoría de las manifestaciones religiosas populares, si no quiere verse reducido a un mero folklore tiene que ganarse a pulso una autoridad basada en la praxis de un pensamiento adecuado y la vivencia de un compromiso social.
Ha de prestar atención a las demandas de la nueva cultura  y de la nueva humanidad teniendo en cuenta sus características fundamentales, buscando caminar con todos los hombres de buena voluntad hacia una nueva ética global y una civilización de amor y paz,  de justicia  y solidaridad con la creación y con los pobres. Atiende de forma especial a los pobres y trata de promover una educación y formación integral de todas las personas en la familia, en la escuela, en la sociedad, en la Iglesia, en las distintas estructuras del Estado y, especialmente, en los educadores.
 
II.- EXPERIENCIA RELIGIOSA Y FENÓMENO RELIGIOSO POPULAR

Desde la fenomenología religiosa, la religiosidad es el nombre que se da a las diversas expresiones de la religión. Existen muchas teorías sobre la religión, ya que el hecho religioso es un fenómeno pluridimensional: unas antropológicas, otras fenomenológicas, otras históricas, otras culturales y otras religiosas[8]. No es la intención ni el objetivo de este trabajo hacer una síntesis completa de las mismas, sino que me limitaré a citar algunos de sus rasgos más destacados.
La religión hace referencia a la relación de la persona con el totalmente otro, el ser trascendente, la divinidad, como su realidad más fundante. Esta relación es interior, voluntaria y libre, y está configurada por sentimientos, pensamientos y actitudes.
La persona manifiesta externamente estos movimientos internos y los expresa en la sociedad en que vive, mediante ritos, obras artísticas, etc., que ponen de manifiesto su carácter social y su sentido comunitario. Estos dos polos, interior y exterior, se complementan, integran y aúnan[9].
Cuando predomina la interioridad se acentúa la búsqueda de la verdad, lo que da lugar a insistir en la dimensión intelectual, en la que el magisterio de los jerarcas y la reflexión de los teólogos poseen una autoridad suprema e indiscutible y la ortodoxia y el dogma se toman como criterio determinante del discernimiento.
Cuando predomina lo externo, la expresión, el rito, la costumbre, es la dimensión social la que adquiere el protagonismo, y es la base de la religiosidad popular[10].
La religión cuenta con un sistema de mediaciones que crea una serie de vínculos de pertenencia y comunión social. Está muy vinculada a la dimensión última de la vida, lo que da lugar a una amplia riqueza de manifestaciones diversas, que van de la piedad popular a la de los grandes místicos, de las burocratizadas a las rituales. En ella se manifiestan las dimensiones más humanas de la religión, así como su riqueza de matices y posibilidades[11]. Nace de la raíz misma del ser humano, y se la puede considerar como una faceta profunda y constitutiva suya, a partir de un valor original e irreducible, aunque para algunos es un subproducto de conciencia o un fenómeno derivado de factores no religiosos, sea como proyección, alienación, ilusión o ideología.
Se vive habitualmente en un contexto que está en relación con las realidades, valores, ritmos y momentos primarios y fundamentales de la vida humana (familia, trabajo, medio físico y cultural, convivencia, luchas, ideales, etc.), y a la vez en ruptura con lo que esa vida tiene de cotidiano, sin más horizonte que el de este mundo, y el de la historia simplemente humana dentro de sus marcos.

Ese horizonte se abre cuando lo divino se hace presente y los hombres descubren una realidad superior y absolutamente otra, más allá de todo lo de aquí. Tiene también connotaciones lingüísticas (tiene su propio lenguaje), y culturales. Muchas de sus expresiones son simbólicas e intuitivas, más que racionales.
Revelan el alma popular, configuran sus valoraciones éticas y tienen resonancias sociopolíticas. Existe pues una proyección de la religión sobre la sociedad y un condicionamiento social sobre la religión.
Cada hombre está inmerso en una cultura de la que depende y sobre la que puede influir. El hombre es a la vez creador de la cultura y fruto de la misma.
La actividad cultural es una actividad histórica y social, inherente a la condición humana. Todos los hombres forman parte de un determinado grupo cultural, y por lo tanto todos tienen una cultura y la ejercen.
La religión forma siempre parte integrante de ella. La fe se presenta siempre con un ropaje cultural, por medio del cual el hombre da forma a sus concepciones, experiencias y aspiraciones religiosas.
Desde el punto de vista religioso, las culturas son como espejos que reflejan rayos diferentes de la luz de una verdad mayor: La plenitud del misterio de Dios no se expresa plenamente en ninguna cultura.
La imagen que cada persona tiene de Dios se construye a base de las experiencias que vive[12].

Sintetizando podemos decir que cultura significa “la manera en que un grupo de personas vive, piensa, siente, se organiza, celebra y comparte la vida. En toda cultura subyace un sistema de valores, de significados y de visiones del mundo que se expresan al exterior en el lenguaje, los gestos, los símbolos, los ritos y estilos de vida”[13].
Etimológicamente la palabra cultura tiene su origen en el cultivo de las plantas que realiza el agricultor. Hace referencia a la dedicación humana profunda a la producción y reproducción sistemática de una determinada especie. Por analogía la usamos para indicar el proceso de educación o formación de la persona humana, en cuanto miembro de una sociedad, encaminado a generar, cuidar y dar forma a determinados valores universales, para el bien común de la humanidad en los distintos grupos humanos.
Con este término se designa también el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Esto lleva a las personas que pertenecen a ese grupo a entenderse a sí mismos, a los otros y al mundo de una manera determinada. La cultura supone inteligencia, voluntad, creatividad y conciencia.
Considerada socialmente podemos decir que la cultura es aquella actitud de la conciencia colectiva con la cual un grupo aprecia, prefiere y elige unos valores que motivan un modo de vida distinto al de otros grupos. Va unida a unos modos de vida, inseparablemente expresados, tanto en las orientaciones especulativas como en los conocimientos prácticos, que han sido creados, aprendidos y transmitidos de una generación a otra entre los miembros de ese pueblo o  sociedad.
Cotidianamente las personas la asumen y transforman, imprimiéndole así un carácter dinámico. Evoluciona continuamente gracias a nuestra aportación. “Es el sistema común de vida de un pueblo, como resultado de su historia, de la adaptación entre su población humana y el medio ambiente en que habita, transmitido socialmente. Es un proceso que se va realizando mediante técnicas productivas, mediante estructuras organizativas, a nivel económico, social y político, y mediante concepciones de la vida de tipo científico, mitológico, estético, religioso, etc. (...) Abarca todos los niveles que componen el sistema social, en su complejidad, interrelacionándose entre sí, operantes de modo consciente o inconsciente”[14].
El hombre se da siempre en una cultura particular, pero no la agota. En el hombre existe algo que transciende las culturas, lo que permite que no sea prisionero de ninguna de ellas. Por eso la cultura nos remite al plural, porque lo que da en realidad son las culturas, cada una con sus luces y sus sombras. Este pluralismo cultural lleva a trabajar por el reconocimiento, la aceptación, la tolerancia y la paz entre ellas desde una dinámica de la complementariedad y la reciprocidad[15].
La cultura permite cultivar el diálogo, la interacción creativa y la convivencia pacífica  de los individuos y los pueblos con la naturaleza y con los demás, consigo mismo y con Dios, para llegar a una existencia plenamente humana. Se relaciona con todo lo que atañe al conocimiento, las creencias, las tradiciones, la lengua, el sistema de valores, la moral, el derecho, las costumbres y cualquier otra capacidad. Este proceso permite a la persona expresarse, tomar conciencia de sí, reconocerse como proyecto incompleto[16].
Pertenecen a la cultura todo aquello con lo que el hombre perfecciona o desarrolla las diversas facultades de su espíritu y de su cuerpo, con lo que se esfuerza por someter a su dominio el orbe de la tierra mediante el conocimiento y el trabajo; con lo que logra hacer más humana la vida social, tanto en la familia como en todo el consorcio civil, mediante el progreso de las costumbres y de las instituciones; con lo que, finalmente consigue expresar, comunicar y conservar, en sus obras, a lo largo de los tiempos, sus grandes experiencias y anhelos de espíritu para que puedan servir de provecho a toda la humanidad[17].
La cultura está ligada al universo de creencias, criterios, valores, actitudes, saberes, ideas, ciencias, letras, filosofía, artes, instrucción, costumbres y normas sociales, símbolos e instituciones que comparten los miembros de un grupo dado. Es todo lo que éste hace y expresa, como medio de manifestación y defensa de su ser y de su amor a la vida. Supone una dimensión material, intelectual y espiritual. Configura mentes, genera costumbres sociales y hábitos y suministra una estimativa moral y estética y unos conocimientos técnicos que permiten enfrentarse con la realidad del hombre y del cosmos, en su circunstancia sociológica e histórica y en su dimensión de trascendencia o de más allá, y transformarla, dominando el mundo y convirtiéndolo en su morada[18].
Se refiere a las normas que acatan los miembros de una sociedad concreta, a los bienes materiales que producen, a los modos socialmente adquiridos de pensar, sentir, actuar y vivir. Todos los pueblos tienen cultura y todas las manifestaciones específicamente humanas de vida están culturalmente determinadas. Muchos pueblos definen hoy su nacionalidad a partir de su identidad cultural. Las costumbres recibidas forman el patrimonio propio de cada comunidad humana  Antes de poder colaborar en el conjunto de la humanidad, los pueblos necesitan reafirmar su propia identidad. Antes de saber con quién están, necesitan saber quiénes son.
La cultura engloba un conjunto de experiencias y prácticas atestiguadas en el campo imaginario, simbólico y material, que confiere al grupo o pueblo un saber acumulativo y un comportamiento normativo que fundamenta su sentido de la vida. Este sentido estructurado, consciente o no, que legitima en última instancia todas las conductas culturales del grupo, garantiza, en función de su supervivencia en el presente y en el futuro, la adaptación ambiental, geográfica, socio-histórica y cosmológica. Confiere un sentido colectivo y permite la identificación y supervivencia de grupos e individuos. Ninguna cultura es normativa para otra. Abarca solamente la globalidad de la vida de un determinado grupo étnico o social. Ayuda a describir las diferencias entre diversos pueblos y grupos sociales.
Hoy hallamos en la sociedad dos tipos de culturas: unas de base científica y técnica, que van avanzando progresivamente, y otras en las que predomina la vertiente artística, literaria y moral que tiene sus raíces en el pensamiento propio de las sociedades agrarias tradicionales, cuyo período de vida ha sido tan largo - quedan aún continentes enteros y más de la mitad del planeta viviendo en sociedades de cultura agraria, cuyos valores culturales resisten el embate del proceso modernizador -, que ha ofrecido una serie importante de elementos que se han incorporado profundamente en la naturaleza de los individuos y han marcado los caracteres básicos de muchas conductas[19].
Todas las personas se mueven siempre y necesariamente dentro de una cultura y están marcadas por ella a través de: La lengua, que ayuda al conocimiento y al pensamiento.
La técnica, que ayuda a la acción y revela los valores dominantes de una sociedad.
Las normas sociales, que modelan el comportamiento en un contexto de formas de vivir comunes y socialmente adquiridas.
Los valores, que orientan las opciones fundamentales de comportamiento personales o comunitarias.
La religión que penetra todo el ser, el pensamiento y el obrar del hombre.
El modelo cultural es transmitido históricamente en los grupos humanos a los que pertenece y con los que entra en relación por los procesos educativos y la misma relación fundamental que tiene con el ambiente concreto en el que vive, con significados encerrados en símbolos, mediante los cuales las personas comunican, perpetúan y desarrollan  sus conocimientos y sus actitudes en relación con la vida.
Dentro de la cultura el hombre se entiende a sí mismo, su razón de ser, su fin, sus valores: todo lo que le da identidad y le muestra el camino de su realización y de su felicidad.
La “inculturación” es el proceso que siguen las personas y los grupos para asimilar una cultura y sus valores. Desde la experiencia religiosa, el modo en que cada cultura expresa y celebra su fe hunde sus raíces en los ancestros, en las pulsiones más primitivas del inconsciente y en la búsqueda más radical de cada corazón. Depende de cada lenguaje cultural.

Nuestra cultura occidental ha empleado instrumentos tomados de diversas tradiciones culturales (griega, romana, germánica, árabe...). La inculturación trata de lograr una síntesis entre cultura y fe, que no es sólo una demanda de la cultura, sino también de la fe. "Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada ni fielmente vivida"[20].

martes, 1 de marzo de 2016

LA CUENTA ATRÁS EN EOS:FALTAN 19 DIAS PARA DOMINGO DE RAMOS, QUE SERÁ EL INICIO DE LAS PROCESIONES DE NUESTRA SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA

Vamos con LA CUENTA ATRÁS EN EOS. Como sabéis nuestros seguidores, es una sección, pues hemos intentando durante casi todo el año mantener la llama encendida en este blog, en torno a nuestra querida SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA.

Vicente Ballester García, que fuera activo Presidente de nuestra Junta Mayor y CREU MARINERA DE EOS 2010, ahora la sigue desde el cielo junto a JESUCRISTO.
Va por tí VICENTE: FALTAN 19 DIAS PARA INICIAR LAS PROCESIONES DE NUESTRA SEMANA SANTA MARINERA DE VALENCIA CON EL DOMINGO DE RAMOS.

 EOS otorga cada trienio un JOVIPI en homenaje a Pepe Vilaseca, que fue Secretario General de nuestra Junta Mayor y que dijo en 1973:"...aunque siempre se repitan los mismos actos, cada año se ven con ojos nuevos, de forma distinta y con matices diferentes, que sólo el pueblo valenciano sabe darle, pues posee ese don incomparable de la imaginación."

JOSE LUIS PEIRÓ DEL CABAÑAL, PACO CELDRÁN DEL CAÑAMELAR Y MARI VILASECA DEL GRAO GALARDONADOS, CON LA CREU MARINERA 2016 DE EOS, EN EL LOCAL SOCIAL DEL CRISTO DE LA PALMA

FOTOS RAFA MONTESINOS Y ARTUR PART
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Palma del Grao, que preside Mariano Pascual, colectivo de la Semana Santa Marinera de Valencia, acogió por primera vez, anoche el SOPAR DE LA CREU MARINERA, que organiza la asociación cultural ENCUENTRO Y OPINION SEMANASANTERA-EOS, y que llegaba a su DÉCIMA EDICIÓN, convirtiéndose en el pórtico oficioso, al celebrarse la víspera del PREGON ANUNCIADOR de la Semana Santa Marinera de Valencia, que organiza su Junta Mayor. 
En un local donde se respiraba el ambiente semanasantero, y copn gesntes del Cabañal, Cañamelar y Grao, se vivió una vez más el sentimiento cofrade, premio del esfuerzo, trabajo y amor por una celebración que baña el mar desde tiempos inmemoriales.
El fallero del Maritimo, y delegado de publicaciones de JCF, miembro de EOS, desde sus inicios Josep Vicent Ombuena i Lucas, hizo la introducción del acto y dijo:”...Una nit de records, de grans records, quan arriba este momento, no podem deixar de recordar a eixes persones, guardonades amb la CREU MARINERA, QUE JA NO ESTAN ENTRE NOSALTRES.
Pero la vida segueix i la Festa continua i tots ells han deixat bona llavor, per a que siga aixina.
Quan arriven estes dates, que començen a sonar els tamborets, se m’aborrona la pell i ten’s ganes d’eixir al carrer, perque sempre anem alocats, amb moltes coses que fer i per a mi son els unics dies de l’any, que m’oblide del cotxe i passetge pel poble, pel meu poble, anant d’un costat a l’altre del poble i veus i parles amb gent que saps que soles veus eixos dies, i que des de l’any anterior no has vist...”
Junto al escritor Jose Vilaseca Haro que entre otras cosas dijo: “…Como digo, somos pacientes de una bendita enfermedad contagiosa, hereditaria… y prácticamente incurable, cuyos síntomas evidentes son, a saber: inquietud en la boca del estómago al escuchar los tambores de Cuaresma, interés desbordante en pinchar en el enlace de internet cuando EOS publica una nueva noticia, movimiento errático de pies en el tiempo comprendido entre la Retreta y el Domingo de Resurrección (con alguna recaída puntual) y, en casos más graves, verborrea incontrolada cuando llega el momento de hablar acerca de alargar, acortar o cambiar el recorrido de la Procesión del Santo Entierro..."
Un año más condujo el acto, Francisco Celdrán Martínez, acompañado por Juan Huelamo y Manuel Furio, fundadores de EOS. La décima edición tuvo sorpresa, y como excepción a la regla de entregar 2 al año, y con motivo de esa primera década fueron tres los galardonados.
Jose Luis Peiro Bosch del Cabañal, Francisco Celdrán Martínez del Cañamelar y Mari Vilaseca Haro del Grao fueron los galardonados con la CREU MARINERA 2016, que contó con la presencia de semanasanteros de las 4 parroquiales y el vicepresidente de la Junta Mayor, Benito Román Diaz.
 Jose Luis Peiro Bosch, semanasantero  en la Hermandad del Stmo. Cristo del Salvador, desde siempre de la que es su actual hermano mayor desde hace décadas, ha ostentado diversos cargos en la Junta Parroquial de Nuestra Señora de los Angeles y ha sido vicepresidente de la Junta Mayor. De manos de Ramón Gimeno, Creu Marinera 2015 recibió Jose Luis, muy feliz el preciado galardón que otorga anualmente EOS, y que reconoce el amor y el trabajo por la fiesta grande de los Poblados Marítimos.
Francisco Celdrán Martínez, semanasantero desde su tierna infancia, por tradición familiar, siempre en las filas de la Hermandad de Vestas del Santísimo Cristo del Buen Acierto, de la que fue presidente en su juventud. Paco ha sido secretario general de la Junta Mayor, y en su Junta Parroquial del Cañamelar también fue secretario general de la misma. Paco, visiblemente emocionado, ante la sorpresa que le prepararon sus compañeros Juan y Manolo recibió  de manos de su esposa Alicia Garzó, y en presencia de sus tres hijos Juanfran, Diego y Sergio la Creu Marinera 2016.
Mari Vilaseca Haro, pese a su juventud, es semanasantera desde su nacimiento ha pertenecido entre otras a la Corporación de Sayones de los Angeles, Real Hermandad de la Santa Faz, Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y consiguió su gran sueño refundando junto a un grupo de jóvenes entusiastas de nuestra fiesta, la Real Hermandad de la Flagelación del Señor del Grao, de la que fue su presidenta y actualmente su secretaria general, ha sido delegada en la Junta Parroquial de Santa Maria del Mary delegada en la Asamblea General de la Junta Mayor.

Mariano Pascual, presidente de la HERMANDAD DEL SANTISIMO CRISTO DE LA PALMA, felicitó a EOS por reconocer el trabajo altruista de los semanasanteros, les animó a continuar la labor otra década más como mínimo, y su labor de día a día en su blog http://eoselblog.blogspot.com.es/

OMBUENA:"DEU ANYS JA, PAREIX AHIR QUAN COMENÇA ESTA BELLA HISTORIA QUE S’ANOMENA E.O.S.- ENCONTRE I OPINIO SETMANASANTERA"

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El "Ministro de las PUBLICACIONES FALLERAS" por enésima vez, fue el encargado de dar inicio a la velada de entrega de galardones en el Sopar de la Creu Marinera con su potente voz y su especial cariño de sentir desde su nacimiento esta asociación cultural. También estuvo acompañado por el escritor José Vilaseca Haro, que mañana os ofreceremos también sus palabras.

 PARAULES DE EN JOSEP VICENT OMBUENA I LUCAS LA NIT DE LA CREU MARINERA 2016.-

BONA NIT
   En primer lloc i com es preceptiu, agrair l’acollida que hem tingut a la Seu d’esta GERMANDAT DEL SANTISSIM CRIST DE LA PALMA.
   Un altre any, l’amic Paco, a tornat a comptar en mi, per a fer la Presentació del X Aniversari de la CREU MARINERA, en altres paraules, m’ha tornat a “liar”. Encara que farem un “dueto” compartint escenari amb JOSE VILASECA HARO.
   Deu anys ja, pareix ahir quan comença esta bella historia que s’anomena E.O.S.- ENCONTRE I OPINIO SETMANASANTERA.
ENCONTRE, perque es la trovada de gent amb diferent ideología, diferents festes, diferents punts de vista.
OPINIO, perque cadascu pot expresar-se des de la bona educació i el respecte als demes, lo que vullga manifestar, sense cap tipus de censurs.

I  SETMANASANTERA perque logicament estem parlant de la primera Festa del meu POBLE, una Festa que el seu component principal es la religiositat i la narració de la mort i resurrecció de Crist, pero que l’altre component es la tradició, eixa que passa de pares a fills, de generació en generació.
   Una nit de records, de grans records, quan arriba este momento, no podem deixar de recordar a eixes persones, guardonades amb la CREU MARINERA, QUE JA NO ESTAN ENTRE NOSALTRES.
Pero la vida segueix i la Festa continua i tots ells han deixat bona llavor, per a que siga aixina.
Quan arriven estes dates, que començen a sonar els tamborets, se m’aborrona la pell i ten’s ganes d’eixir al carrer, perque sempre anem alocats, amb moltes coses que fer i per a mi son els unics dies de l’any, que m’oblide del cotxe i passetge pel poble, pel meu poble, anant d’un costat a l’altre del poble i veus i parles amb gent que saps que soles veus eixos dies,  i que des de l’any anterior no has vist.
    Sols m’agradaria recordar, encara que ja ho sabeu que per a rebre este guardo, que este any es el X Aniversar, hi ha que estar física i psiquicament aci. JA PODEU ANAR FENT CABALES.
DEIXEU FORA ALS QUE JA LA TENEN, PERQUE NO HI HA REPETICIO.
  I ara sense mes, sols em resta dir-vos que jo soc un mero aficionat, un juntalletres i em toca “lidiar” emprant un simil tauri, front a un vertader profesional, de verbo fácil i bona escriptura, que ja te varies publicacions al carrer.
Vos deixe amb JOSE VILASECA HARO , que segur que vos deixa bocabadats en l’escrit que ha preparat.

   MOLTES GRACIES PER LA VOSTRA ATENCIÓ.

LA BANDA DE SAN LUIS BERTRÁN ESTUVO UN AÑO MÁS EN EL SOPAR DE LA CREU MARINERA DE EOS

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Muchos semanasanteros de las cuatro parroquias que forman nuestra Semana Santa Marinera de Valencia estuvieron el pasado jueves 25 de febrero en la décima edición del SOPAR DE LA CREU MARINERA por primera vez en el local social del Cristo de la Palma del Grao y recogieron unos calendarios y postales con las que EOS les obsequiaron gracias a la colaboración de nuestro amigo el fotógrafo valenciano y JOVIPI, Manolo Guallart.
Y como quiera que en EOS en lo referente a nuestra fiesta vivimos el PRESENTE, sin olvidar EL PASADO, pero miramos hacia EL FUTURO nos acompañaron en la entrega, además del presidente del Cristo de la Palma, Mariano Pascual, y ese futuro, que le hemos legado la tradición a nuestro presidente de EOS Juanfran Celdrán.
En nuestro SOPAR DE LA CREU MARINERA valoramos la importancia de la música en nuestras fiestas, estuvieron un año más, nuestros amigos de la BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES DE SANT LLUIS BERTRAN con sus directivos Ignacio y Ricardo.
 
y que nos hacen disfrutar con sus marchas procesionales por nuestras calles y plazas
compuestas por su director musical Luis Sanchez Madueño.

LA COLUMNA DE ANTONIO DIAZ TORTAJADA EN EOS:LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN I

LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN

Por Antonio DÍAZ TORTAJADA
Sacerdote-periodista.
Presidente de la Comisión Diocesana de Religiosidad Popular

El reverendo Antonio Diaz Tortajada va a compartir con los lectores de EOS, las palabras que pronunció ante sus compañeros sacerdotes, con respecto a "LA RELIGIOSIDAD POPULAR, UN RETO PARA LA EVANGELIZACIÓN": hoy la primera parte.

La religiosidad popular es una realidad  rica y plural, que está muy presente en nuestra vida eclesial. La mayoría de nuestros vecinos, se confiesan católicos y viven su fe dentro de este contexto cultural de la religiosidad popular. 
Diversos estudios nos hablan de que es un fenómeno que va creciendo, sobre todo en lo que atañe al fomento de sus prácticas externas, desde criterios estéticos, tradicionales o culturales.
Aunque tiene sus detractores dentro y fuera de la Iglesia Católica, es un fenómeno de la realidad humana, estructuralmente complejo, que requiere una especial atención y estudio por parte del pensamiento humanista, ya que la realidad no es sólo apariencia. Por eso, descubrir la verdad que subyace en cualquier realidad humana, implica adentrarnos en sus distintas dimensiones: individual, social e histórica, así como en su propio dinamismo y virtualidad creativa.
Partimos, pues, del supuesto de que no es ocioso, sino digno de atención, el ocuparse de este fenómeno  que congrega a multitud de personas, muchas de las cuales viven la dimensión religiosa de su vida y de su experiencia de forma popular, en consonancia con su cultura. En efecto, las costumbres y tradiciones de muchas culturas y grupos humanos están impregnadas de religiosidad popular.
Ante esta realidad nos encontramos con opciones escépticas o displicentes, que rehúyen adentrarse en el fondo vital del ser humano para analizarla y comprenderla. Pero también hay otras que creen que es importante tratar de descubrir la verdad que subyace en ella, porque tanto la observación directa como el acto intelectual de sentir, pensar y razonar sobre el hecho religioso – en este caso popular -, es un ejercicio científico ineludible.
La cultura en la que vivimos hoy es en parte resultado de una memoria dinámica que sustenta un proyecto de cara a un futuro: la memoria histórica de nuestro pueblo que se encarna en esa cultura y se transmite fundamentalmente a través de relatos, refranes, canciones, fiestas, tradiciones, leyendas, etc. Y todo este depósito está fuertemente impregnado de elementos y valores religiosos que es preciso reconocer y que hay que cultivar, porque es una riqueza que es no se debe despreciar y es necesario conservar y una fuente de energía transformadora que se puede aprovechar.
En nuestra Iglesia, después de más de dos mil años de cristianismo, este elemento religioso ha ido cristalizando principalmente en una religiosidad popular que tiene un marcado cariz cristiano: Nuestro pueblo expresa su religiosidad fundamentalmente con signos cristianos, aunque también está impregnada del substrato que han dejado en ella otras culturas, como las primitivas del Mediterráneo, la romana y la musulmana, que el cristianismo ha sabido asimilar e integrar. Nos encontramos así con que el sentimiento religioso cristiano, que se refleja en la religiosidad popular, es uno de los ejes en torno al que se aglutinan diversas dimensiones de nuestra compleja realidad cristiana.
La clave para conocer los valores cristianos que impregnan nuestra cultura la encontramos en su memoria histórica, en sus relatos y en su piedad y religiosidad popular.
Para conservar estos valores cristianos, la Iglesia los ha ido transmitiendo de generación en generación por medio de la catequesis, especialmente la catequesis popular, llena de recuerdos, pero sin saber muy bien  el origen de los mismos, por qué se han mantenido hasta hoy, de dónde vienen, etc. Se han perdido sus raíces.
A partir del racionalismo del siglo XIX  se cuestionó mucho la validez de esta religiosidad popular y de su eficacia, pero, desde el concilio Vaticano II que celebra la Iglesia en el año 1965, comenzó una recuperación de su importancia. En esta recuperación ha influido decisivamente la reflexión realizada por las Iglesias de América Latina y del Tercer Mundo. Allí encontramos autores que toman conciencia de que la Iglesia no puede permanecer ajena a la cultura, sino que debe convertir esta religiosidad popular en uno de los motores del cambio y de la modernización que son tan necesarios en nuestra sociedad[1].
Muchos son los estudios que han abordado diversos aspectos del fenómeno religioso popular, desde varias de sus múltiples vertientes y dimensiones. Han recuperado esta religiosidad popular, poniendo de manifiesto, a través de ella, la permanencia, a lo largo de la historia, del "homo religatus" en cada sociedad y cultura.
Algunos de ellos nos hacen ver que la religión se extiende mucho más allá de las organizaciones religiosas y de las Iglesias. La religiosidad humana se hace patente en los mitos, esperanzas, imágenes, costumbres y ritos que cimentan la vida de las personas o de los grupos y hacen de ella un todo cargado de significación. Se expresa fundamentalmente en relatos, que están destinados a reemplazar, en gran medida, la obsesión por la coherencia doctrinal y la sistematización que han caracterizado a las religiones y las Iglesias, que tienen necesidad de los recursos simbólicos de la religiosidad popular.
En este sentido, también la Iglesia Católica, en el concilio Vaticano II, consciente de esa necesidad, ofrece orientaciones sobre cómo hacerse presente en las diferentes culturas y grupos humanos, prestando atención a sus costumbres y tradiciones y promoviendo investigaciones para que aparezca más claramente cómo puede llegar la fe a la inteligencia, teniendo en cuenta la sabiduría y costumbres del pueblo [2].
Sin embargo he percibido en diversas ocasiones que cuando se habla de estos temas muchas personas tienen dificultad para encontrar la compatibilidad entre lo que dice la filosofía, la antropología, la psicología y otras ciencias sobre esta religiosidad popular, lo que postula la doctrina de la jerarquía de la Iglesia y lo que piensan y sienten la mayoría de las personas que viven esta realidad popular.
Me propongo en esta ponencia describir y analizar los aspectos principales de las manifestaciones religiosas populares más comunes en mi entorno desde diferentes y diversos puntos de vista que permitan descubrir algunas de las claves que subyacen en ellas, para poder comprenderlas mejor. Para ello trato de abordar este complejo fenómeno desde diferentes ángulos de visión, teniendo en cuenta el punto de vista filosófico, cultural, religioso, antropológico, sociológico, pedagógico y cristiano.
He utilizado, por una parte, la rica documentación y los estudios que existen sobre este tema, y por otra el contacto directo con las personas que viven el día a día de esa religiosidad popular.
Pretendo realizar una valoración de estas manifestaciones, verificando y contrastando los documentos con la realidad y estudiar sus valores y las carencias, para tenerlos en cuenta a la hora de ofrecer una educación adecuada para nuestro pueblo, especialmente desde las instituciones de la Iglesia Católica, ya que la mayoría de nuestros fieles están incardinados en alguna de sus hermandades y cofradías tanto pasionales como de gloria.
Intentare poner de relieve los elementos esenciales y vivenciales de la cultura religiosa de nuestros fieles que se manifiestan en su religiosidad popular a lo largo de su historia, realizando una reflexión racional sobre ellos, para reconocerlos y valorarlos y para purificarlos, de modo que puedan ser elementos claves de la aportación del colectivo de los católicos a la construcción de una Iglesia más libre, moderna y solidaria, sin necesidad de renunciar a sus raíces históricas y cristianas.
Intento contribuir a la erradicación de la crítica superficial, frívola y ligera de todo lo relacionado con este mundo de la religiosidad popular, que no se detiene en profundizar para descubrir la verdad que subyace en esa realidad y los valores positivos que encierra.
Pretendo igualmente ayudar a revisar actitudes que, desde la Iglesia, no siempre tienen en cuenta la complejidad de este fenómeno, poniendo de manifiesto el contraste de pareceres entre la jerarquía eclesiástica y los agentes de este fenómeno estudiado.
Finalmente, deseo vislumbrar un nuevo horizonte de la expresión religiosa del ser humano, señalando a los agentes de este fenómeno de la religiosidad popular hacia donde pueden ir caminando, ahondando en el fondo vital de la existencia humana y sus necesidades primarias y trascendentes y sugiriendo los cambios necesarios para conseguir, principalmente mediante un sólido compromiso solidario, una mayor autenticidad de llegar a ser cristiano, esto es, seguidores de Cristo. 
A partir de documentos y de bibliografía especializada que he consultado, he investigado lo que dicen los especialistas sobre el tema, para conocer el estado de la cuestión, tratando de resumir las ideas más comunes, las que presentaban un cierto consenso, aun cuando, naturalmente, encontramos matizaciones en cada uno de los autores. He intentado también sintetizar y valorar los planteamientos que existen en la actualidad sobre la fenomenología de la experiencia religiosa, poniendo de manifiesto los valores y los límites, las riquezas y los riesgos de la religiosidad popular.
Aunque en la reflexión abundan los criterios propios de la teología, ya que la religiosidad popular es, en nuestra tierra, fundamentalmente, un fenómeno religioso católico, y como dice Mircea Eliade, "no se nos revelará como tal más que a condición de que sea aprehendido en su modalidad propia, es decir, estudiado a escala religiosa"[3], dado que en él se manifiestan también elementos antropológicos, sociales, culturales e históricos,  he incorporado algunas aportaciones de estas ciencias y de sus métodos de investigación, para poder realizar una reflexión teológico - pastoral desde experiencias concretas de este fenómeno[4].
Estas aportaciones nos ayudan a comprender los orígenes de la religiosidad popular que explican no pocas realidades actuales, así como la evolución que ha sufrido a través de los siglos. La profundización y comprensión del pasado contribuye a explicar y evaluar el presente, y a buscar las líneas de actuación para el futuro.
Asimismo, estas aportaciones nos permiten elaborar una tesis que trata de poner de relieve los elementos esenciales y vivenciales de la fe de nuestro, pueblo a partir de su religiosidad popular y a lo largo de su Historia de la Salvación.
He analizado los documentos de la Iglesia sobre el tema, prestando especial interés al magisterio colegiado de los obispos del Sur quienes están más sensibilizados a esta problemática, en los que analizan las situaciones y necesidades y tratan de poner en marcha acciones pastorales  encaminadas a darles respuesta y de ofrecer soluciones concretas comunes. Tres de estos documentos se han dedicado a la religiosidad popular con el triple objetivo de promover la reflexión sobre la misma, de contribuir al descubrimiento de su significación, y de proponer líneas pastorales operativas.
El primero, publicado en la Navidad de 1975, se titula “El catolicismo popular en el Sur de España” Abordaba por vez primera una conceptualización pastoral de este fenómeno. Intentaba clarificar el "hecho religioso popular" desde la óptica eclesiástica, atendiendo siempre a las manifestaciones particulares andaluzas, y proponiéndose objetivos para llevar a cabo, por medio de él, una "educación popular de la fe".
En febrero de 1985 publican un segundo documento: “El catolicismo popular. Nuevas consideraciones pastorales”. En continuidad con el anterior, es una llamada a la comunión eclesial y a la obediencia religiosa, ante la descristianización y la liberalización ideológica de la sociedad, que se revelan para la Iglesia como una grave amenaza para la integridad religiosa.
Consideran que el documento de 1975 sigue siendo válido, pero, transcurridos más de nueve años y tras analizar la evolución de las expresiones de la piedad popular, ofrecen unas nuevas orientaciones pastorales, en línea de continuidad con las anteriores.
En octubre 1988 se publica el tercero y último de los documentos pastorales dedicados, hasta la fecha, al tema de la religiosidad popular: “Las Hermandades y Cofradías”  Carta Pastoral de los Obispos del Sur de España. Esta carta supone el mayor intento de oficialización de las mismas realizado por parte de la Iglesia, que trata de canalizar su enorme poder de convocatoria y su capacidad de interacción social. En sintonía con el anterior documento, se efectúa un llamamiento a la obediencia jerárquica, en aras del bien de la Iglesia, y para fortalecer los vínculos de comunión con ella. Igualmente se hace una llamada a un crecimiento en la formación cristiana de los cofrades, a los que se invita a una más activa participación en la vida litúrgica y pastoral.
Se las invita también, con carácter prioritario, a la colaboración para el sostenimiento económico de la Iglesia, a través de los recursos utilizados por ellas. Se incentivan los requisitos para pertenecer a las hermandades y cofradías, tratando de que sólo puedan hacerlo los que profesan la fe cristiana y buscan un mayor compromiso comunitario y apostólico. No se cierra la puerta a la participación de cualquier persona que se acerque a ellas, pero se deja claro que el contenido religioso tiene que prevalecer sobre cualquier consideración cultural, estética o tradicional[5].
También hacen alusión a la religiosidad popular los obispos del Sur en otros documentos publicados con motivo de diversas circunstancias. Sus reflexiones complementan lo que se dice en los tres anteriores, y nos ayudan a profundizar en el tema. Los cito a continuación:
La formación sacerdotal en los seminarios del sur de España, (octubre 1975). Este documento recoge el pensamiento de los obispos de la región sobre la formación de los futuros sacerdotes.
Las Iglesias diocesanas en Andalucía, (febrero 1980). Dedica los números 21 y 22 a reflexionar sobre las raíces cristianas del Pueblo de Dios en esta Andalucía, de historia milenaria y de un presente enormemente vivo. El número 23 y 24 habla de nuestra fisonomía como pueblo, y del catolicismo popular.
Discurso del Papa Juan Pablo II en la visita "ad limina" (marzo 1982). El Papa, al dirigirse a los obispos de una zona que representa aproximadamente la cuarta parte de la Iglesia de España, les recuerda que están en un momento particularmente importante, y les hace unas interesantes consideraciones sobre la religiosidad popular, a la que dedica el punto tercero de su alocución, alentando a fomentar y canalizar la devoción a Jesucristo en el misterio de su Pasión y en el sacramento de la Eucaristía, y la devoción a la Virgen en los misterios de gozo, dolor y gloria.
Algunas exigencias sociales de nuestra fe cristiana, (Declaración Pastoral de los Obispos de Andalucía. Cuaresma 1986). Me parece importante el análisis de la realidad andaluza que se hace en este documento, y que tiene una gran relación con las actitudes que se adoptan ante la religiosidad popular.
Andalucía en el camino de la nueva evangelización, (Carta Pastoral Colectiva, mayo 1995). Ofrece una reflexión y unas pistas de actuación que oriente la pastoral en Andalucía ante la llamada del Papa a la nueva evangelización.
Os anunciamos la vida eterna... para que vuestro gozo sea completo, (Carta Pastoral colectiva de los Obispos del Sur de España, noviembre 1998, con motivo de la llegada del III milenio). En ella se dan una serie de líneas de acción, y varias de ellas están relacionadas con el tema de la religiosidad popular.
Igualmente los obispos de la Archidiócesis de Granada escribieron en 1984 una carta pastoral sobre el tema: A propósito de la religiosidad popular. Reconocen que es un hecho básico y que está muy unida a la fiesta. Son conscientes de que, a la vez que expresiones religiosas, son expresiones culturales, lo que conlleva el peligro de un vaciamiento sus contenidos y sentimientos religiosos. Expresan su preocupación por conseguir los fines pastorales de estas ceremonias, y la autenticidad cristiana de sus contenidos. Recomiendan fomentar los medios para que sea auténtica y conduzca a los fieles a un compromiso con el mensaje evangélico, a un mejor conocimiento de Cristo y a una mayor comprensión cristiana de la vida personal y social.
A estos documentos añado otros dos, específicos de la Diócesis de Huelva, que tratan de regular la actuación de las Hermandades y Cofradías en la Diócesis:
Estatuto Marco de las Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Huelva, (Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías, Huelva, diciembre 1997).
Normas por las que han de regirse las hermandades y cofradías de la Diócesis de Huelva, (Msr. Ignacio Noguer Carmona, Huelva, Diciembre 1998).
De entre todas las manifestaciones de religiosidad popular que se dan en nuestra diócesis, he elegido para el estudio una muestra de las Hermandades y Cofradías de Semana Santa Diocesana de Valencia,  Cofradía de la Virgen de los Desamparados, patrona de la diócesis,  y los Altares Vicentinos.
Todas estas realidades tienen una especial importancia y riqueza entre la población y representan un conjunto de aspectos rituales y simbólicos considerables, tanto por la cantidad de personas que participan en ellas como por la significación y expresividad que alcanzan.
A través del método fenomenológico he descrito los elementos más importantes y significativos que conforman la religiosidad popular en esta ciudad, lo que me ha proporcionado un mejor conocimiento de la realidad y me ha ayudado a evitar generalizaciones e imprecisiones en el análisis posterior[6].