( J. A. C. / Cañamelar -
Valencia. FOTOS MANOLO GUALLART).- Aprovechando que hoy, 13 de Mayo y LUNES DE LOS AFLIGIDOS, es la
Fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Rosario de Fatima, queremos insertar
esta Oración sobre la Virgen Maria en los Misterios del Santo Rosario compuesta
¡como no! por el sacerdote, periodista, poeta y párroco de Santa
María del Mar y consiliario de las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa
de la Archidiócesis de Valencia, Antonio DIAZ TORTAJADA. Al dar publicidad a
esta plegaria deseamos que ustedes, lectores de este Blog de EOS, la disfruten
la saboreen y se enriquezcan con la lectura de ella.
MARIA, CREYENTE EN LOS
MISTERIOS
DE GOZO, LUZ, DOLOR, Y
GLORIA
Santísima Virgen del
Rosario:
Misterios de gozo, luz,
dolor y gloria.
Contigo queremos
peregrinar a la casa de Dios nuestro Padre
junto con tu Hijo,
Jesucristo, animados por el Espíritu Santo.
Te felicitamos Virgen
María, por tu cercanía y por tu bondad de Madre .
Te felicitamos Virgen
María
porque tu has contribuido
a hacernos más conscientes
de nuestra condición de
hijos de Dios
y de nuestra común
dignidad, a lo largo del camino.
María, madre nuestra,
desde el “bendito el fruto de tu vientre”,
hasta el “ahí tienes a tu
hijo”;
María madre nuestra, desde
el “haced lo que os diga”,
hasta el cenáculo,
acompañando a la Iglesia orante
en la espera del Espíritu
Santo prometido,
queremos expresarte
nuestro amor,
nuestro agradecimiento y
nuestra súplica,
por que te has manifestado
como madre
para recordarnos el camino
del encuentro con Jesús
y fortalecer el vínculo
fraterno que nos distingue
como miembros de la gran
familia cristiana.
Te felicitamos Virgen
María por tu respuesta fiel al proyecto de Dios,
asociada a su plan
salvífico a favor de su gloria y de nuestro bien.
Te felicitamos Virgen
María porque fuiste coronada
por encima de todo lo
creado,
gozando del triunfo de la
victoria de Jesús sobre el dolor, el pecado y la muerte.
Te felicitamos Virgen
María
porque participas de esa
plenitud alcanzada
porque fuiste la servidora
del Señor,
misión que se prolonga
para nosotros en este tiempo
en el que libramos la gran
batalla,
iluminados y aleccionados
por tu ejemplo.
Te felicitamos Virgen
María llenos de esperanza en tu mediación maternal,
para que podamos también
nosotros alcanzar la victoria.
La humildad y pequeñez de
tu servicio incondicional al querer de Dios
ha significado tu mayor
grandeza,
porque gracias a tu
actitud de despojo Él creció
y te hizo partícipe,
asociándote a su obra redentora.
Tu camino va de la mano
con el de Jesús, nuestro camino,
y así, te has convertido
en el fruto más espléndido de su obra
y, para nosotros en el
modelo de santidad y adhesión al plan del Padre.
Vemos en tu vida y persona
una expresión dócil y sencilla,
y, a la vez, totalizante
de cómo debe ser para nosotros
el modo de vivir esta
relación con Dios,
sin dudas, ni temor de
equivocarnos,
convirtiéndote en un signo
de esperanza.
Te felicitamos Virgen
Madre del Rosario pues nos diste al Redentor
que alcanzó pan para nosotros,
la gracia y la salvación.
Eres el gran prodigio que
creó Dios por bondad.
Eres la promesa de
victoria, nuestro triunfo sobre el mal.
Madre del Rosario: Camino
de gozo, luz, dolor y gloria,
hoy queremos proclamar tu
grandeza
en la magnitud de tu
servicio de amor,
hoy queremos confesar
nuestra gratitud y cercanía desde siempre,
que reconocemos y
valoramos y anunciamos de generación en generación.
Esta peregrinación,
reflejada en los misterios del rosario la hacemos contigo;
tu nos ayudas a recorrer
un camino de discípulos,
que transitamos en la fe,
y nos hace amigos de Cristo.
Él es el maestro que nos
forma como los discipulos,
El que nos educa
interiormente para escuchar y asimilar su Palabra,
que es la del Padre por
nuestras sendas de gozo, luz, dolor y gloria.
Tu eres el gran prodigio
que creó Dios por bondad.
Tu eres la promesa de
victoria.
Caminar por los misterios
de gozo, luz, dolor y gloria es una peregrinación espiritual,
a la que estamos invitados
a recorrer contemplando
los misterios de la vida
de Jesús.
La meditación de cada uno
de ellos es una profunda oración,
y nos mueve a contemplar
contigo, María, el rostro de Cristo, tu Hijo.
Ellos nos permiten ahondar
en la profundidad
de todo el mensaje
evangélico,
el cual es como un
compendio.
Esta familiaridad con el
misterio de Jesús
nos es facilitada por el
rezo del rosario,
donde aprendemos de ti,
Madre nuestra,
a contemplar la belleza
del rostro de Cristo
y a experimentar la
profundidad de su amor.
Al contemplar sus misterios
de gozo, luz, dolor y gloria
creemos y anunciamos la
buena noticia de Jesús,
Mesías, Hijo de Dios.
Como hijos obedientes a la
voz del Padre queremos escuchar a Jesús
porque Él es el único
Maestro.
Como discípulos suyos
sabemos que sus palabras son Espíritu y Vida.
Con la alegría de la fe,
enséñanos a ser misioneros
para proclamar el
Evangelio de Jesucristo,
y, en Él, la buena noticia
de la dignidad humana y de la vida,
de la familia y del
trabajo,
de la ciencia y de la
solidaridad con la creación.
Enséñanos a conocer y
contemplar
los misterios de la vida
de tu Hijo en forma amistosa
y haznos crecer cono
seguidores y discípulos de Cristo.
Conocer a tu hijo Jesús
es el mejor regalo que
podemos recibir cualquier persona ;
haberlo encontrado
nosotros
es lo mejor que nos ha
ocurrido en la vida,
y darlo a conocer con
nuestras palabras y obras
porque El es el único
Maestro.
Como discípulos suyos
sabemos
es nuestro gozo y nuestra
alegría.
María: Al desgranar las
cuentas de tu rosario,
nos dirigimos directamente
a ti.
Que este acto de amor,
contigo y por ti
se dirija a Jesús que nos
atrae a sí,
y nos ofrece la paz que
conquistó para nosotros.
Por eso, Madre del
Rosario, llénanos de alegría ;
eres tu, quien orienta
nuestra oración ;
tu eres aquella que con
ojos de misericordia
nos muestra el modo de
abrir nuestro corazón
a la voz del Espíritu
Santo,
y a su Hijo, para ser
anunciado a todo el mundo.
Tu has vivido por entero
toda la peregrinación de la fe
como la Madre de Cristo
y luego también de sus
discípulos.
Enséñanos a peregrinar
contigo y hacia Cristo.
Así como desde la
anunciación,
tu silencio te permitió
recibir y responder con fidelidad
a la voz del Ángel,
así también la fe te
acompañó a lo largo de todo tu camino terreno,
peregrinando en los
misterios de Cristo.
Ayúdanos a recorrer
contemplando
los misterios de la vida
de tu Hijo Jesús.
Como pueblo peregrino que
se pone bajo tu amparo,
te pedimos que nos hagas
semejantes a Jesús
y podamos mostrar su
rostro
labrando la amistad entre
nosotros
para adelantar aquí el
gozo de la patria futura.
Tu eres la reina del
corazón,
de la mano tendida, del
cobijo y el acompañamiento,
del estar y caminar juntos,
de tu mirada serena y de
tu ofrenda divina
al entregarnos a tu Hijo a
la voz del Ángel,
así también Tu eres la
inspiradora de nuestros grandes ideales
de comunión y fraternidad,
ayudándonos a vivir en la
alegría y en el dolor,
en la siembra, en la poda
y en la sazón del fruto
que madura al calor de tu
mirada.
Tu has entrado en el
quehacer cotidiano de nuestras vidas,
haciendo de nuestras casas
tu Nazaret;
de nuestras vidas, tu
misión;
de nuestras conductas, tu
obrar;
de nuestra oración, tu
disponibilidad,
a lo que Dios te pidió de
nuestras comunidades,
la fraternidad que nos
imprime tu presencia de Madre.
Esta presencia en nosotros
nos convierte en discípulos de Jesús,
de quien eres la maestra
que eligió la mejor parte,
en Iglesia como lugar de
encuentro y vivencia,
porque al darnos a Jesús
te convertiste en nuestra madre.
Queremos ser un signo
visible, fuerte y gozoso
de todo lo que haces y
significas para cada uno de nosotros,
que con fe grande y amor
de correspondencia,
queremos expresarte el
lugar que ocupas en nuestras vidas.
Bajo tu amparo, madre de
los misterios del Rosario
confiamos las personas que
viven en viviendas degradadas
que se les aseguren
condiciones de vida dignas,
la satisfacción de las
necesidades fundamentales
y la posibilidad de
realizar sus propias aspiraciones,
en particular en el ámbito
familiar
Te pedimos que la cultura
no se vacíe de los valores
trascendentes;
y que la vida sea más
fuerte que la muerte,
que la tercera edad sea
querida y reconocida,
que el niño por nacer sea
aceptado
porque ya es un hijo de
Dios y hermano nuestro.
Ponemos bajo tu amparo,
Virgen de los misterios de
gozo, luz, dolor y gloria,
la esperanza de los
rostros sufrientes que nos duelen,
particularmente los de
aquellas personas
que tienen mayores
necesidades,
y que la sociedad las ha
arrinconado en las cunetas de los caminos,
que viven en la calle,
que requieren especial
cuidado y atención.
Que tu amor sea una luz de
gozo en el camino de nuestra vida
--en el fondo la única--
que debe iluminar a un mundo oscuro y dolorido
y nos de la fuerza para
vivir y actuar.
Madre del Rosario:
Enséñanos a amar con tu
corazón.
Sabemos que como Madre
curarás las heridas de
nuestras caídas
y como maestra nos
indicarás el camino para no volver a caer.
Somos tuyos:
Te ofrecemos hoy nuestra
vida y nuestro corazón,
guárdanos y defiéndenos
como una posesión tuya.
Madre del Rosario:
Te sentimos tan cercana,
tan Madre y tan nuestra
que nos fusionas en la
intimidad de Dios,
¡haznos uno, para que el
mundo crea!
Amén.
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